ABORTO: CON ESTOS TIPEJOS LA BATALLA ESTÁ PERDIDA

Si alguna duda quedaba de que la Iglesia argentina bajó la guardia en la cuestión del aborto, la homilía pronunciada en la catedral de La Plata el jueves 19 por el notorio imbécil -me quedo corto,cortísimo- “Tucho” Fernández, es prueba acabada de no se opondrá al genocidio que legalizarán Alberto Fernández y su gavilla de malparidos.

Cito solamente un párrafo del mentecato, devenido arzobispo por obra y gracia de  su valedor de Santa Marta:

“Entre los descartados de una sociedad que discrimina, excluye y olvida están los niños por nacer. La circunstancia de que todavía no se hayan desarrollado plenamente no les quita nada de su dignidad humana. Por eso, nunca se defenderán hasta el fondo los derechos humanos si se los negamos a los niños por nacer”.

Con esta visión crudamente antropocéntrica, liberal y modernista, tributaria además, de la ideología “derechohumanista”, la batalla está perdida de antemano.¿Se acuerdan cuando otro disminuído intelectual como Ojea dijo orondamentte que el aborto es “un drama”? (Ver Post del 11/7/18 http://catapulta.com.ar/?p=5843)

“Tucho”,pobre “Tuchito” mío :el aborto es uno de los  pecados  que claman al cielo y recomiendo que te  desasnes con lo que enseña el Padre Royo Marín, si es que alguna vez lo has leído. Porque esto dice el sabio dominico:

Se entiende por pecados que claman al cielo aquellos que envuelven una especial malicia y repugnancia abominable contra el orden social humano. No suponen necesariamente mayor gravedad que todos los demás pecados que se puedan cometer; pero en virtud de su especial injusticia contra el bien social, parecen provocar la ira de Dios y la exigencia de un castigo ejemplar para escarmiento de los demás” .

Ellos son: 1.- El homicidio voluntario-2) La sodomía- 3)La opresión de los pobres, viudas y huérfanos-4) La defraudación del salario al trabajador (Teología moral para seglares, Tomo I,BAC,Madrid,1957,p.214)

Por otra parte el Catecismo de 1992,en su número 2272 establece:

La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad”.

(Una vez más, señalo que a mí este Catecismo mucho no me convence, por sus toques kantianos, según advirtió mi maestro Guido Soaje Ramos. Aún así para la secta modernista es un texto conservador y si lo menciona es simplemente al pasar, jugando malamente con la misericordia -mal entendida).

Pero hay otra explicación para esta flojera y es la simpatía que la mayoría de nuestros obispos profesan  a ese triste personaje que es Alberto Fernández, un inescrupuloso moral al cubo, que dice y se desdice sin solución de continuidad. La misma simpatía que tiene Jorge Mario Bergoglio, que no tuvo empacho en recibirlo junto a su concubina, espléndidamente mantenida con nuestros impuesto ¡Y Sánchez Sorondo les dió la comunión a estos corruptos!

Por eso “Tucho” omite referirse expresamente a que el aborto es pecado y que procurarlo merece la excomunión

De todos los mencionados, libera nos Dómine.

Nota catapúltica

La misma debilidad y la falta de voluntad para librar combate revela el comunicado de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, cuyo lenguaje aguachento y esquivo les impide hablar de pecado y de advertir sobre la excomunión:

“Así como la dignidad de la vida y la promoción de los derechos humanos son conceptos centrales en una agenda auténticamente democrática, la situación general de la Salud Pública, planteada por esta dolorosa coyuntura, hace insostenible e inoportuno cualquier intento de presentar y discutir una ley de estas características”.

“La pandemia nos ha alertado que el Estado debe velar por el cuidado de la ‘salud pública’ es decir, el cuidado de la vida humana. No cuidar todas las vidas, toda la vida, sería una falta gravísima de un Estado que quiere proteger a sus habitantes”, sostuvo.

El episcopado invitó a “la prudencia política para no desalentar la búsqueda de la máxima unidad posible en un cuerpo social herido por los desencuentros entre argentinos”.

El comunicado lleva la firma de monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro y presidente; el cardenal Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires y vicepresidente primero; monseñor Marcelo Daniel Colombo, arzobispo de Mendoza y vicepresidente segundo; y monseñor Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús y secretario general”

https://aica.org/noticia-episcopado-es-insostenible-e-inoportuno-que-se-trate-una-ley-de-aborto