BERGOGLIO: LA“NUEVA JUSTICIA SOCIAL” Y REVOLUCIONARIA

“El papa Francisco abrirá mañana lunes el encuentro intercontinental de jueces y juezas que adhieren a la doctrina franciscana, quienes deliberarán hasta el martes bajo el lema «Construcción de la nueva justicia social. Hacia la plena vigencia de los derechos fundamentales de las personas en condiciones de vulnerabilidad».

Luego de las palabras del Pontífice, que se difundirán a las 16.30 hora local, en el encuentro virtual hablará el juez Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo porteño Roberto Andrés Gallardo, presidente del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (Copaju), desde su creación en junio de 2019, informaron los organizadores.

(Sobre el marxista Gallardo-en la foto con su “hermano”- ver Post del 18 de noviembre de 2018.”BERGOGLIO Y SU QUERIDO HERMANO)ENTRE ZURDOS SE ENTIENDEN” http://catapulta.com.ar/?p=6765)

Destacó además que participará el exjuez de la Corte Suprema Eugenio Raúl Zaffaroni como expositor y que el camarista Carlos Balbín es el coordinador del Capítulo Argentino.(Al permitir que un amoral como Zaffaroni en la Pontificia Academia de Ciencias hable revela, una vez más, que Bergoglio no le hace asco a nada)

Apunto ,apenas al pasar, los siguientes desvaríos bergoglianos, que traslucen cabalmente su capacidad de resentimiento y macaneo:

“La historia es el  eje conductor” y el elemento fundamental en la construcción de la justicia social”.

“Sumar al planteo la perspectiva del pasado, es decir, histórica, una reflexión histórica. Ahí están las luchas, los triunfos y las derrotas. Allí se encuentra la sangre de quienes dieron su vida por una humanidad plena e integrada. En el pasado están todas las raíces de las experiencias, también las de aquella justicia social que hoy queremos repensar, hacer crecer y potenciar”.

“El pueblo es la quinta base para construir la justicia social. Y, desde el Evangelio, lo que a nosotros creyentes Dios nos pide es ser pueblo de Dios, no elite de Dios. Porque los que van por el camino de la “elite de Dios”, terminan en los tan consabidos clericalismos elitistas que, por ahí, trabajan para el pueblo, pero nada con el pueblo, sin sentirse pueblo”.

“La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia»

La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto e intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó siempre la función social de cualquiera de sus formas”.

“El derecho de propiedad es un derecho natural secundario derivado del derecho que tienen todos, nacido del destino universal de los bienes creados. No hay justicia social que pueda cimentarse en la inequidad, que supone la concentración de la riqueza” https://aica.org/noticia-el-papa-pide-a-los-jueces-una-justicia-mas-social

Estos tres últimos párrafos son verdades a medias, porque la Doctrina Social de la Iglesia, desde los Padres y Santo Tomás en adelante, siempre reconoció lo que Bergoglio pretende presentar como novedad, omitiendo maliciosamente lo que los Papas han enseñado sobre la propiedad privada, cuya necesidad es más imperiosa y fundamental que nunca, frente al expolio que practica el Estado moderno, con una carga impositiva que aniquila a las clases más desposeídas. ¡Si lo sabremos los pobres criollos, que además soportamos a la oligarquía politiquera y chupasangre!

(Ver texto de Pío XII en la nota catapúltica. Se trata del mensaje Oggi de septiembre de 1944,hoy completamente olvidado, como tantas Encíclicas y documentos sociales, con terminantes condenas al liberalismo, al imperialismo del dinero y a la plutocracia, mucho más serias y fundadas que las del insidioso Jorge Mario. Otro ilustre olvidado es el distributismo de Belloc y Chesterton, un formidable antídoto contra el capitalismo liberal)

Notas catapúlticas

1)El COMITÉ PANAMERICANO DE JUEZAS Y JUECES POR LOS DERECHOS SOCIALES Y DOCTRINA FRANCISCANA se constituyó según Acta Constitutiva dada el 4 de junio de 2019 en la Ciudad del Vaticano, y bajo la inspiración de las palabras de Su Santidad el Papa Francisco, quien la suscribió personalmente.

El COMITÉ estará dirigido actualmente por una JUNTA PROMOTORA, cuyos integrantes fueron designadas/os en el Acta Constitutiva de 4 de junio de 2019, suscripta por el Papa Francisco, y que está conformada por siete miembros de distintos países. https://www.copaju.org/argentina

2)Mensaje Oggi de Pío XII

  1. Ya nuestro inmortal predecesor León XIII, en su célebre encíclica Rerum novarum, enunció el principio de que, para todo recto orden económico y social, «debe ponerse como fundamento inconcuso el derecho de la propiedad privada».
  2. Si es verdad que la Iglesia ha reconocido siempre «el derecho natural de propiedad de transmisión hereditaria de los bienes propios» (Quadragesimo anno) no es, sin embargo, menos cierto que esta propiedad privada es de un modo particular el fruto natural del trabajo, el producto de una intensa actividad del hombre, que la adquiere merced a su enérgica voluntad de asegurar y desarrollar con sus fuerzas la existencia propia y la de su familia, de crear para sí y para los suyos un campo de justa libertad, no sólo económica, sino también política, cultural y religiosa.
  3. La conciencia cristiana no puede admitir como justo un ordenamiento social que o niega en absoluto o hace prácticamente imposible o vano el derecho natural de propiedad, tanto sobre los bienes de consumo corno sobre los medios de producción.
  4. Ni puede aceptar tampoco esos sistemas que reconocen el derecho de propiedad privada conforme a un concepto totalmente falso, y se hallan, por consiguiente, en pugna con el verdadero y sano orden social.
  5. Por ello, allí donde, por ejemplo, el «capitalismo» se basa sobre tales erróneas concepciones y se arroga sobre la propiedad un derecho ilimitado, sin subordinación alguna al bien común, la Iglesia lo ha reprobado como contrario al derecho natural.
  6. Nos, efectivamente, vemos la continuamente creciente masa de los trabajadores encontrarse con frecuencia ante esas excesivas concentraciones de bienes económicos, que, disimulados de ordinario bajo formas anónimas, llegan a sustraerse a sus deberes sociales y ponen al obrero poco menos que en la imposibilidad de formarse una propiedad suya efectiva.
  7. Vemos la pequeña y mediana propiedad palidecer y desvigorizarse en la vida social, corta y estrecha cromo es, en una lucha defensiva cada vez más dura y sin esperanza de éxito
  8. Vemos, de un lado, las ingentes riquezas dominar la economía privada y pública, y frecuentemente incluso la actividad civil; del otro, la innumerable multitud de aquellos que, privados de toda directa o indirecta seguridad de la propia vida, no toman interés por los verdaderos y altos valores del espíritu, se cierran a las aspiraciones hacia una genuina libertad. se entregan al servicio de cualquier partido político, esclavos del primero que les ofrece como sea pan y tranquilidad. Y la experiencia ha demostrado de qué tiranía en tales condiciones, incluso en los tiempos presentes, es capaz la humanidad.
  9. Defendiendo, por consiguiente el principio de la propiedad privada, la Iglesia persigue un alto fin ético-social. No pretende ya sostener pura y simplemente el actual estado de cosas como si en ello viera la expresión de la voluntad divina, ni proteger por principio al rico y al plutócrata contra el deber y el no-habiente. ¡Todo lo contrario! Desde los orígenes, ella ha sido la defensora del débil oprimido contra la tiranía del poderoso y ha patrocinado siempre las justas reivindicaciones de todos los grupos de los trabajadores contra toda iniquidad. Ahora que la Iglesia mira sobre todo a lograr que la institución de la propiedad privada sea efectivamente tal cual debe ser conforme a los designios de la sabiduría divina y a las disposiciones de la naturaleza: un elemento del orden social, un supuesto necesario de las iniciativas humanas, un estímulo al trabajo en beneficio de los fines temporales y trascendentes de la vida y, por tanto, de la libertad y de la dignidad del hombre, creado a imagen de Dios, que desde el principio le asignó para su utilidad un dominio sobre las cosas materiales.
  10. Quitad al trabajador la esperanza de adquirir cualquier bien en propiedad personal. ¿Qué otro estímulo natural podréis vosotros ofrecerle para incitarlo a un trabajo intenso, al ahorro, a la sobriedad, cuando hoy no pocos hombres y pueblos, habiéndolo perdido todo, nada más les queda que su capacidad de trabajo?
  11. La política social y económica del porvenir, la actividad ordenadora del Estado, de los municipios, de las instituciones profesionales, no podrán conseguir de una manera durable su alto fin sino con la verdadera fecundidad de la vida social y el normal rendimiento de la economía nacional, sino respetando y tutelando la función vital de la propiedad privada en su valor personal y social. Cuando la distribución de la propiedad es un obstáculo para este fin —lo que no necesariamente ni siempre viene originado por la extensión del patrimonio privado— el Estado puede, en el interés común, intervenir para reglamentar su uso o incluso, si no se puede proveer equitativamente de otro modo, decretar la expropiación, dando la indemnización conveniente. Para idéntico fin deben ser garantizadas y fomentadas la pequeña y mediana propiedad en la agricultura, en las artes y oficios, en el comercio y en la industria; las uniones cooperativas deben asegurarles las ventajas de la gran hacienda; donde la gran empresa [agrícola] aúna hoy se manifiesta más productiva, debe ofrecerse la posibilidad de suavizar el contrato de trabajo con un contrato de sociedad (cf. Enc. Quadragesimo anno).
  12. Y no se diga que el progreso técnico se opone a un régimen tal y arrastra en su corriente irresistible toda la actividad hacia haciendas y organizaciones gigantescas, frente a las cuales un sistema social fundado sobre la propiedad privada de los individuos tiene inevitablemente que fracasar. No; el progreso técnico no determina, como un hecho fatal y necesario, la vida económica. Esta se ha inclinado dócilmente, con exceso de frecuencia, ante las exigencias de los cálculos egoístas, ávidos de aumentar indefinidamente los capitales; ¿por qué, pues, no ha de plegarse también ante la necesidad de mantener y de asegurar la propiedad privada de todos, piedra angular del orden social? Ni siquiera el progreso técnico, corno hecho social, debe prevalecer al bien general, sino, por el contrario, estar ordenado y subordinado a éste”. http://www.vatican.va/content/pius-xii/es/speeches/1944/documents/hf_p-xii_spe_19440901_al-compiersi.html