SEÑORES OBISPOS: DE DIOS NADIE SE BURLA

Al parecer, todo el enojo de los obispos argentinos contra la legalización del aborto, se reducirá a cancelar la tradicional visita al Presidente -o lo que fuere- en ocasión de las festividades de fin de año. Es decir, poco y nada, y más nada de poco. Actitud incalificable por parte de quienes tienen -o tenían- como deber inexcusable el cuidado de las almas, incluida, claro está, la del principal responsable del perverso proyecto.

No hace falta aclarar que esta debilidad se veía venir: hace rato largo ya que nuestros pastores han perdido el requisito inicial para recibir la ordenación sacerdotal: ser hombres, simplemente hombres capaces de hablar fuerte y claro, como lo hacen los hombres de verdad cuando llega el momento. Y éste era el momento, monseñores. Lloramos de pena, pero más de rabia e indignación ante su vergonzosa cobardía, de la cual darán cuenta ante Dios nuestro Señor, que en su segunda venida lo hará en gloria y majestad, como Juez inapelable. A menos que crean que esa venida terrible, sea una fábula “constantiniana”, ”tridentina”, o “preconciliar”.

Recuerden que de Dios nadie se burla, como acaba de recordar en solitario Monseñor Aguer, en gesto que lo enaltece. Y eso va por Fernández y su pandilla, y también por ustedes, ténganlo bien en cuenta, monseñores.