UNA AGENDA PARA LA PRAXIS REVOLUCIONARIA

La Agenda Latinoamericana Mundial es una Agenda anual, colectiva y altermundista que incluye artículos sobre un tema específico cada año desde 1992.

Uso pedagógico de la Agenda

Además de uso personal, la Agenda se utiliza como un instrumento pedagógico para comunicadores, educadores populares, agentes de pastoral, animadores de grupos, militantes.

La presentación de los textos se rige por un criterio económico que sacrifica una posible estética de espacios blancos e ilustraciones en favor de un mayor volumen de mensaje.

Herramienta de educación popular

Cada año, la Agenda Latinoamericana disponibiliza en internet una página especial de información y materiales complementarios, donde ofrece materiales pedagógicos para las personas que usan la Agenda como una herramienta pedagógica de educación popular: artículos, libros, ppts, video y otras referencias, dentro del tema central monográfico al que la Agenda está dedicada ese año.

Algunos años, la Agenda produce una “cartilla popular” sobre el tema del año, presentando una síntesis del mensaje que quiere transmitir sobre el tema, en una forma susceptible de ser trabajada en el grupo, con la metodología de la educación popular.

Ecumenismo

La Agenda se rige por un ecumenismo de suma, no de resta. Por eso no elimina lo propio de católicos ni lo específico de protestantes, sino que lo reúne, de tal forma que en el santoral se suman las conmemoraciones protestantes con las católicas.

La Agenda se autocalifica como aconfesional y macroecuménica: se enmarca en un mundo de referencias, creencias, valores y utopías común a los Pueblos y hombres y mujeres de buena voluntad, que los cristianos llaman Reino, pero que comparten con todos en una búsqueda fraterna y humildemente servicial.

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Vislumbrar el futuro, demanda levantarse de la abyección espiritual que nos ataba al suelo del egoísmo depredador que era la culminación del individualismo. Se hace imprescindible identificar la urdimbre de la vida humana con la naturaleza, para descubrir que nuestro futuro depende de la solidaridad y el reconocimiento gozoso de la unidad del mundo.

Esta pandemia, y fenómenos como el calentamiento global, patentizan que vivimos en una naturaleza que se resiste a ser totalizada como objeto inagotable desde las perspectivas depredadoras del sistema capitalista. La dualidad sujeto-objeto –arquetipo fundamental de la modernidad— hizo pensar que la naturaleza era un objeto disponible para la total manipulación por parte de los intereses humanos. La tecnología, expresión pura de poder, hizo olvidar que somos parte del mundo y que dicha dualidad no es más sino una simple abstracción que impide reconocer nuestro lugar dentro del Universo.

Somos partes de un todo y el respeto que tenemos hacia nosotros debiera entenderse como consideración del Todo sin el cual no podemos vivir. Afortunadamente, estas visiones existen y se encuentran presentes en culturas que han aprendido lecciones que la arrogancia occidental ha olvidado. La visión del sujeto depredador supone el eclipse de visiones del mundo que, sin embargo, preservan perspectivas que van más allá de la obsesión manipuladora que distingue a la civilización capitalista, que tampoco es la suma total de las fuerzas espirituales de las culturas occidentales.

Con todo, la esperanza es uno de los atributos de las sociedades que han sido desplazadas de la historia. Por lo tanto, es posible encontrar en ellos nuevos medios y caminos para fomentar la humanidad que parece perdida. Esto supone una tarea espiritual, puesto que lo que está en juego es la misma relación con el mundo y del ser humano consigo mismo: es la tarea de re-ligar de las que nos hablan Leonardo Boff y Frei Betto, proceso necesario en épocas de crisis.

Nada se puede lograr si el ser humano no viaja de nuevo hacia el centro de sí mismo y descubre que la espiritualidad supone la emoción y el sentimiento, la conexión de sentido con el Universo. La vinculación muestra que el propio espíritu es el ámbito en el que se ubica el ser humano en el todo interdependiente que le da sentido al multiverso.

No podemos, tampoco, pensar que los cambios se impondrán por sí mismos. Es hora de elaborar una nueva praxis, plural pero unificadora. Y todas las contribuciones de esta nueva edición de nuestra Agenda apuntan en este sentido, sirven de necesario alimento para esa demanda de horizontes espirituales. Son propuestas para guiar nuestros pasos en un mundo que necesita una opción definitiva por la vida y la dignidad de la casa común.

https://agendalatinoamericana.red/

Nota catapúltica

La Agenda es distribuida por PROCLADE(Promoción Claretiana para el Desarrollo)para la cual

“El grito de los pobres y los necesitados se oye de formas muy diversas en nuestro mundo. Nos interpelan las situaciones de desigualdad e injusticia que generan una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, el creciente número de los excluidos y descartados y las múltiples manifestaciones de la violencia. Nos sentimos llamados a denunciar la idolatría del dinero y el Mercado y a impulsar la inclusión social de los pobres, el diálogo, la paz, la justicia y la defensa de la Madre Tierra.

Queremos oír estos clamores y responder a ellos con todas nuestras fuerzas y herramientas disponibles, cooperando con la liberación de los Pueblos”. https://procladesur.org/proclade/

¿Hace falta recoradar que el beato Angelelli era claretiano?