DOS INSTRUMENTOS DE LA REVOLUCIÓN (La “Pedagogía del oprimido” y la “Praxis de la liberación”)

El ex cura Juan José Tamayo, un veterano “liberacionista”, exalta  a los caciques subversivos Paulo Freire  y Gustavo Gutiérrez, dos de los gurúes más dañinos del aparato ideológico de la revolución social, con sus respectivos libros “Pedagogía del oprimido” y “Teología de la liberación”, cuya maligna influencia no se debe minimizar, habida cuenta del especial momento que se vive en Hispanomérica, El texto de Tamayo no deja dudas sobre lo que  el zurdiprogresismo pretende:

Importante influencia tuvo en la Pedagogía del Oprimido y la Teología de la liberación la teoría de la dependencia, crítica del modelo desarrollista impuesto por el Norte al Sur. Esta teoría demostró que la causa del subdesarrollo de los países del llamado Tercer Mundo era precisamente el desarrollo del Primer Mundo por su apropiación de las materias primas y de la imposición de leyes comerciales extorsionadoras de los países subdesarrollados.

Cabe destacar también la influencia del marxismo, pero no el ortodoxo y dogmático vigente en el este europeo, que desembocó en las dictaduras comunistas, sino el marxismo humanista, crítico y utópico bajo la influencia del intelectual peruano Mariátegui aplicado a la realidad latinoamericana. Un marxismo como teoría y práctica de la revolución en su perspectiva ética conforme a la tesis XI de Marx sobre Feuerbach: “Hasta ahora los filósofos se han dedicado a interpretar de distintas formas el mundo. De lo que se trata ahora es de transformarlo”.

No menos importante fue el cambio de lugar social de los diferentes sectores cristianos: laicos, laicas, sacerdotes, religiosos, religiosas, obispos, teólogas, teólogos, comunidades eclesiales de base, con su inserción y militancia en los movimientos de liberación y su mística de la resistencia en medio del cautiverio, poniéndose del lado de las mayorías populares oprimidas y apoyando los procesos revolucionarios.

(La Pedagogía del Oprimido y la Teología de la Liberación) compartían el mismo proceso de concientización: de la conciencia intransitiva y pasiva a la conciencia activa, de la conciencia ingenua a la conciencia crítica, de la conciencia activa y crítica a la conciencia transformador y revolucionaria. Este proceso tiene como objetivo hacer tomar conciencia al sujeto oprimido de su propia opresión, de que se trata de una opresión estructural y colectiva, y convertir a las personas y grupos humanos oprimidos en sujetos de su propia liberación a través de la praxis transformadora. En dicho proceso se pretende evitar que la gente oprimida, una vez liberada, proyecte sobre el opresor actitudes de odio y venganza. La liberación es, por tanto, doble: de los oprimidos y de los opresores, ya que en ambos tiene lugar la pérdida de la humanidad.

La Pedagogía del Oprimido y la Teología de la Liberación son dos corrientes de  pensamiento con propuestas de sociedad y de religión alternativas a la cultura del descarte, a la necropolítica, a la opresión de las mayorías populares y al sacrificio de los pueblos crucificados y con la mirada puesta en Otro Mundo Posible”. https://amerindiaenlared.org/contenido/19978/pedagogia-del-oprimido-y-teologia-de-la-liberacion-conciencia-politica-critica-y-praxis-de-la-liberacion/

Más claro, agua. No miremos al costado.