DOS CARTAS DEL RENCOROSO SUBVERSIVO MAYOR

Como pasa con las almas tortuosas, no es fácil descifrar lo que se propuso Bergoglio al escribir estas dos cartas.

En la enviada al “Dr. Pérez Esquivel” se puede señalar que el destinatario se le asemeja por solapado y artero, que detrás del cínico disfraz de pacifista (marxistoide) esconde una actividad subversiva a gran escala, Sería largo y ocioso ocuparse de todas y cada una de sus malandanzas: baste mencionar su vinculación con los curas tercermundistas y con los “Cristianos por la liberación” que tuvieron arte y parte en los hechos terroristas que ensombrecieron a nuestra Patria en los años 70 del último siglo.

Se podría agregar también su relación con las guerrillas colombianas, a través de la ex senadora Piedad Córdoba(a) “Comandante Teodora”- solía venir con frecuencia a la Argentina- y de Iván Cepeda, antiguo militante comunista educado en Cuba, insertados en la “legalidad política burguesa”. Sin descuidar tampoco su ligadura con el Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (MOVADEF), una tapadera de Sendero Luminoso y con la sedición pseudomapuche instalada en la Patagonia.

Como este Artillero ha sostenido repetidas veces Bergoglio es un hombre carente de convicciones auténticas y profundas que va y viene según el viento que sople. De  otro modo no se entendería su amistad con el almirante “genocida” Massera, a quien nombró profesor honoris causa dela Universidad del Salvador. Ahora juega a la otra punta; se trata de parecer-y no de ser- un militante “nacional y  popular ”, para no perder posiciones en el tinglado de la “Patria Grande” castrochavista, tan grato al paladar kirchnerista.

(Sobre Pérez Esquivel ver la esclarecedora nota de Sebastián Miranda en https://prisioneroenargentina.com/index.php/2017/03/19/quien-es-realmente-adolfo-perez-esquivel/

En cuanto al objetivo de la carta a la monja y activista LGBT Jeannine Grammick, sancionada por Roma en 1999, creo que la cosa es un poco más obvia: incorporar a los homosexuales de toda laya como miembros normales de la Iglesia, en nombre de la “inclusión”, repudiando la “rigidez” de la enseñanza tradicional, que es “estática” y no “dinámica”. Conviene recordar que hace apenas unos días Bergoglio minimizó escandalosamente la gravedad de los “pecados de la carne”, proposición cercana a la herejía material según mi leal saber y entender.

Sobre el asunto, informa Life Site News:

“El Papa Francisco volvió a escribir una carta a una monja católica que desafía abiertamente las enseñanzas de la Iglesia sobre la sexualidad, elogiándola por sus “50 años de ministerio”, que se ha dedicado principalmente a promover la normalización de la homosexualidad dentro de la Iglesia.

«Gracias, hermana Jeannine», escribió el Papa al final de su nota, «por toda su cercanía, compasión y ternura».

https://www.lifesitenews.com/news/pope-once-again-praises-dissident-nun-for-years-of-lgbt-activism/

Y para terminar sugiero que podría buscarse el origen de las cartas en el tango “Rencor”:

“Este odio maldito/que llevo en las venas/me amarga la vida como una condena.

El mal que me han hecho/es herida abierta/que me inunda el pecho/de rabia y de hiel”.

Que rencor contra la Iglesia “rígida” y “estática” es lo que le sobra al tanguero Jorge Mario Bergoglio.