PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA

EL MUNDIALISMO BERGOGLISTA Y LA “PLANIFICACIÓN FAMILIAR”

Jorge Mario Bergoglio sigue fomentando su utopía mundialista. Hace unos días dijo en la FAO, al referirse a la “seguridad alimentaria”:

“Este compromiso nos lo pide hoy la Agenda para el Desarrollo 2030, cuando reitera el concepto de seguridad alimentaria como objetivo impostergable. Pero solo un esfuerzo de auténtica solidaridad será capaz de eliminar el número de personas malnutridas y privadas de lo necesario para vivir. Es un desafío muy grande para la FAO y para todas las Instituciones de la Comunidad internacional. Un reto en el que también la Iglesia se siente comprometida en primera línea.”

http://www.aica.org/documentos-s-RnJhbmNpc2NvLiBEaXNjdXJzb3M=-6750

Pero la FAO sostiene que:

“La buena nutrición es parte de una mejor calidad de vida. Tener menos hijos en una familia significa más alimentos, más espacio y menos pobreza; esto además contribuye a una mejor calidad de vida. Un amplio intervalo de los nacimientos significa una mejora en la salud y el estado nutricional de los niños y sus madres. Este es un efecto circular. Por lo tanto, tiene sentido relacionar la nutrición y las actividades de planificación familiar e inclusive integrarlas en un programa de salud maternoinfantil y de cuidado de salud para toda la familia.”

La planificación de la familia es un asunto importante para ésta y no necesariamente para la nación. La gente ajena a la familia se debe comprometer, no tanto en tratar de limitar el número de niños de una pareja, sino en brindarle los medios para determinar por sí misma cuántos hijos desean y a qué intervalos han de nacer. La planificación familiar también es un derecho. Las familias, y las mujeres en particular, deben estar capacitadas para decidir si y cuándo tener hijos. Esta elección era un lujo disfrutado únicamente por quienes tenían los conocimientos para practicar la anticoncepción y los fondos para comprar métodos anticonceptivos. Ahora la educación y los servicios de planificación familiar están disponibles a más parejas, proporcionando los conocimientos y los medios para evitar los embarazos no deseados. Se ha dicho que cada nacimiento debe ser un niño deseado y ésta es efectivamente una meta que vale la pena buscar” http://www.fao.org/docrep/006/w0073s/w0073s09.htm

Y el compromiso que pide Bergoglio con la Agenda para el Desarrollo 2030,aprobada por la ONU en septiembre de 2015,significa la implantación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Leamos cuál es el Objetivo 5:

“Garantizar el acceso universal a salud reproductiva y sexual y otorgar a la mujer derechos igualitarios en el acceso a recursos económicos, como tierras y propiedades, son metas fundamentales para conseguir este objetivo”

“La consecución de la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas contribuirá decisivamente al progreso respecto de todos los Objetivos y metas. Las mujeres y las niñas deben tener igual acceso a una educación de calidad, a los recursos económicos y a la participación política, así como las mismas oportunidades que los hombres y los niños en el empleo, el liderazgo y la adopción de decisiones a todos los niveles”. http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/69/L.85

Si se recuerda lo que Bergoglio le deslizó al correveidile Spadaro en Agosto de 2013,se tendrá un indicio preocupante:

No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo no he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto”. (¿Cuál será ese contexto si todas “estas cosas” son derechamente pecados mortales?

https://www.aciprensa.com/noticias/lo-que-si-dijo-el-papa-francisco-sobre-el-aborto-y-los-gays-en-nueva-entrevista-61158/

Y más preocupantes son la liquidación de la Pontificia Academia por la Vida, donde fueron nombrados abortistas convictos y confesos, y la reinterpretación de la Humanae vitae que se está preparando. Bergoglio está cocinando algo feo, muy feo. ¡Todo sea en nombre de la  “pastoral inclusiva” y del “sano discernimiento!”