UN NOTABLE LIBRO SOBRE SAINT-EXUPÉRY (“Jardinero de hombres”, de Bernardino Montejano)

Decía don Miguel de Unanumo que había libros que “chorreaban vida”. Y este de Bernardino Montejano es precisamente uno de ellos, y la vida que derraman sus páginas es la de este singular y extraordinario personaje que fue Antoine de Saint-Exupéry. Obra que es fruto de ´l lungo studio e ‘l grande amore, sin los cuales hubiese sido imposible llevar a cabo tan benéfica y cumplidísima tarea-la edición es magnífica- donde no queda rincón sin explorar de las admirables peripecias del biografiado, un verdadero “expedicionario del cielo”, si se permite la expresión. Montejano fue uno de los dos grandes amigos que, hace ya incontables años, despertó nuestro entusiasmo por “Saint-Ex”; el otro fue Rafael Gambra y  si lo consiguieron porque supieron tocar las fibras del corazón de niño, que todos los hombres bien criados llevamos dentro.

Pero hay más: tanto las ideas como las experiencia vitales de “Saint-Ex”, son expuestas y comentadas a la luz de la buena filosofía que nuestro amigo “Bocha” predica y practica, a lo cual se debe agregar unas jugosas notas a pie de página donde villanos de mayor o menor cuantía, picaros y tránsfugas, merecen adecuado tratamiento. Material extra que enriquece aún más al libro, en estos tiempos donde nadie se atreve a cuestionar a nadie. Por cierto, es de “público y notorio” que “Bocha” no se caracteriza por guardarse sus opiniones y habría sido decepcionante que personajes nefastos como De Gaulle, Malraux y Maritain no recibiesen el merecido fusilamiento(literario se entiende, pero no por eso no menos bienvenido).Sentencia que también les corresponde a algunos ganapanes  de la ex Universidad Católica Argentina, que tienen poco de universitarios y mucho menos de católicos.

Libro nada aconsejable para burgueses que se miran el ombligo: “Saint- Ex” fue un anti burgués por excelencia, siempre dispuesto lanzarse a la aventura sin medir riesgos. Y para eso se necesita tener alma y corazón grandes.

Ligado entrañablemente a nuestra patria, con sus vuelos audaces en la Aeroposta, que desafió cielos y vientos patagónicos, el caballero Antoine tiene en su Vuelo nocturno un pasaje inolvidable “Hay entre las sombras de la noche, luces que brillan como estrellas. Son los argentinos despiertos, la vigilia de los hombres con vida interior”. Serán ellos los que nos saquen del marasmo.

Bien difícil es elegir, entre los textos que Montejano cita, alguno que valga más que otro. Yo me quedo con lo que el expedicionario “Saint-Ex” escribió en Piloto de guerra :“Se muere tan solo por aquello que impulsa a vivir. Se muere por una causa”.

Notable obra la tuya, viejo amigo “Bocha” .Con mis felicitaciones, va mi profundo agradecimiento, por haberme permitido, por algunas horas, ser el copiloto de Saint-Exupéry.

Excursus personal:

Durante muchos años pasé mis vacaciones en Yacanto, al pie de la Sierra Grande cordobesa, y hacía mis caminatas a la mañana, “con la fresca”, como se dice en el campo. Muchas veces me topaba en los senderos con un zorrito , cuyo pelo pardirojizo brillaba con el sol. Nos observábamos atentamente unos segundos fugaces y después el  simpático animalito se perdía entre los talas y las jarillas circundantes, dejándome con gusto a poco. No sé si sería el mismo, pero a la noche volvía a la casa, dando vuelta tras vuelta antes de entrar en el jardín, seguramente en busca de alimento para su menguado cuerpo. Y con esa visita mi día estaba completo. Invariablemente, tanto en el encuentro mañanero como en el nocturno, ese zorrito cordobés me parecía estar acompañado por el principito. Si Dios quiere, algún día regresaré  al querido pago serrano. Y allí los esperaré.