PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA

BERGOGLIO CONCLUYE UNA FAENA

No hay descanso posible para quienes combatimos a ese castigo divino que es el bergogliato. Y esta es una de las últimas maldades que se prepara:

La propuesta para preguntar si es posible eliminar el Monitum de las obras de Pierre Teilhard de Chardin fue entregada al Papa Francisco. La carta fue bienvenida por los participantes en la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Cultura durante el trabajo sobre el Futuro de la Humanidad.

La propuesta, como se explicó anteriormente, nace en el contexto particular de estas obras de la Asamblea Plenaria, durante la cual el propio Papa Francisco ha pedido un “ mayor diálogo entre la Iglesia, la comunidad de creyentes y la comunidad científica”.

https://agensir.it/quotidiano/2017/11/17/teilhard-de-chardin-plenaria-pontificio-consiglio-cultura-allesame-proposta-di-petizion

“Un acto semejante no solo  rehabilitaría el genuino esfuerzo del piadoso jesuita en su intento de reconciliar la visión científica del universo con la escatología cristiana, sino que representaría un formidable estímulo para todos los teólogos y científicos de buena voluntad colaboren en la construcción de un modelo antropológico cristiano que, siguiendo las indicaciones de la encíclica Laudato si´, se coloquen naturalmente en la maravillosa trama del cosmos”

http://www.lastampa.it/2017/11/21/vaticaninsider/ita/documenti/teilhard-de-chardin-petizione-del-pontificio-consiglio-della-cultura-per-rimuover

El Monitum de la Sagrada Congregación del Santo Oficio disponía:

“Ciertas Obras del Padre Pedro Teilhard de Chardin, incluso obras póstumas, son publicadas y encuentran una acogida nada despreciable.

Independientemente del juicio que se forme acerca de lo que atañe a las ciencias positivas, en materia de filosofía y teología, aparece claramente que las obras mencionadas abundan en tales ambigüedades, o más bien en errores tan graves, que ofenden a la doctrina católica.

Así, pues, los Emmos. y Rvdmos. Padres de la Suprema S. Congregación del Santo Oficio exhortan a todos los Ordinarios y a todos los Superiores de Institutos religiosos, a los Rectores de Seminarios y a los Presidentes de Universidades a defender los espíritus, particularmente los de los jóvenes, contra los peligros de las obras del P. Teilhard de Chardin y de sus discípulos.

Dado en Roma, en el Palacio del Santo Oficio, el 30 de junio de 1962.

Sebastián Masala, Notario

http://fundacionspeiro.org/revista-verbo/1963/11/documento-3990

Sobre el punto, es muy interesante repasar cómo su aplicación fue torpedeada progresivamente, según lo cuenta Gerald O´Connell, corresponsal en el Vaticano de America, la revista de los jesuitas de los EE.UU:

Pablo VI, que fue elegido Papa casi exactamente un año después, claramente tenía reservas sobre el monitum. Esto se hizo evidente cuando, en un discurso a empleadores y trabajadores de una importante compañía farmacéutica el 24 de febrero de 1966, mientras expresaba algunas reservas, elogió una visión clave de la teoría de los jesuitas sobre la evolución del universo, señaló que era una modelo para la ciencia y citó la declaración del autor: “Cuanto más estudio la realidad material, más descubro la realidad espiritual”.

Quince años después, en el centenario del nacimiento de Teilhard de Chardin, el cardenal Agostino Casaroli, secretario de estado de Juan Pablo II, escribió una carta a Monseñor (ahora cardenal) Paul Poupard, director del Instituto Católico de París, en la que elogiaba la Jesuita francés en palabras que fueron ampliamente interpretadas como una señal de que su rehabilitación estaba en el horizonte. Pero la Congregación para la Doctrina de la Fe lo negó el 24 de julio de 1981, llamó la atención sobre el hecho de que la carta del cardenal contenía reservas, y dijo que el monitum todavía estaba en vigor. Pero el 1 de junio de 1988, Juan Pablo II en una carta a George Coyne SJ, director del Observatorio del Vaticano, también pareció referirse positivamente al jesuita francés.

Benedicto XVI también lo hizo en una homilía durante la oración vespertina en la catedral de Aosta, en el norte de Italia, el 24 de julio de 2009. Elogió un aspecto de la visión del jesuita francés cuando dijo: “El papel del sacerdocio es consagrar el mundo para que se convierta en un anfitrión viviente, una liturgia: para que la liturgia no sea algo paralelo a la realidad del mundo, sino que el mundo mismo se convierta en un ser viviente, en una liturgia. Esta es también la gran visión de Teilhard de Chardin: al final lograremos una verdadera liturgia cósmica, donde el cosmos se convierte en un anfitrión viviente”. https://www.americamagazine.org/faith/2017/11/21/will-pope-francis-remove-vaticans-warning-teilhard-de-chardins-writings

(Y eso que algunos tienen a Benedicto XVI como un conservador…)

En rigor, con esta rehabilitación de Teilhard, Bergoglio no hará más que consumar una de las tareas pendientes del Vaticano II, ese auténtico desastre que Dios permitió para ponernos a prueba.

¡Bendito sea el nombre del Señor!

(Dedico este apunte a la venerada memoria del Padre Meinvielle,uno de los primeros que advirtió sobre el maligno Teilhard)

Notas catapúlticas sobre las peligrosas andanzas cuasi eróticas del “piadoso jesuita”, al que le gustaba jugar con fuego, nada “piadosamente”, por cierto:

1)“El intercambio epistolar entre el jesuita Teilhard de Chardin y la escultora estadounidense Lucile Swan, de cultura protestante, que hasta ahora permanecía inédito, ha sido dado a conocer. El epistolario, a cuya difusión ha contribuido la propia Compañía de Jesús y, especialmente el norteamericano Thomas King, de la Universidad de Georgetown, refleja una relación confidencial entre ambos, que duró más de 25 años. En total son unas 200 cartas de Teilhard de Chardin y unas 40 de Swan, incluidas algunas que ésta no llegó a enviar porque consideró inadecuadas. Según Teilhard de Chardin, además de la vía conyugal y la religiosa, subsiste una tercera vía correspondiente al desarrollo, entre hombre y mujer, de un lazo espiritual sin implicaciones físicas, “no una fuga, sino una conquista (por sublimación) de las insondables potencias espirituales aún dormidas bajo la recíproca atracción de los sexos” https://elpais.com/diario/1995/02/17/cultura/792975604_850215.html

2) “La mayoría de la gente conoce a Pierre Teilhard de Chardin como científico y sacerdote, pero pocos saben que él fue también un gran amante. Jesuíta, sacerdote y científico, cómo unió Teilhard de Chardin el amor a Dios con el amor por una mujer? ¿Cómo sacó provecho de esta experiencia amorosa?

Para Teilhard, el universo no es un Él, sino un Tú, que se preocupa conmigo y se compromete en un diálogo conmigo. En su Himno a la materia siguiente: “Salve, atmósfera divina, llena de energía creativa, Océano movido por el Espíritu, mezclado y animada por Barro Verbo encarnado (…). Si queremos poseerte, es necesario que te sublimamos en el dolor, después de apretar voluptuosamente en nuestros brazos ». Para Teilhard, el ascenso espiritual era una comunión con Dios a través de la Madre Tierra. La fe en el Señor Resucitado lo llevó a la noción de Cristo cósmico, lleno de amor-energía, para renovar el cosmos. En esta investigación mística, Teilhard de Chardin fue acompañado, alentado y, de hecho, incluso guiado por su séquito femenino.

“…Marguerite Teilhard-Chambon, distante prima de Pierre, seis meses mayor que él, había crecido también ella en Clermont-Ferrand.. El encuentro entre el joven sacerdote y su prima fue, en todos los sentidos, un verdadero encuentro de amor… Se encontraron en las vísperas de la guerra y se apasionaron.

Marguerite fue incluso la primera mujer que lo amó como hombre, y fue gracias a ella que Teilhard se encontró plenamente a sí mismo. El descubrimiento de su amor por Marguerite y la respuesta amorosa de esta última habrían cambiado todo.

Después de Marguerite, Teilhard estableció una profunda relación con Léontine Zanta, Ida Treat, Lucille Swan, Rhoda de Tierra, Claude Rivière, Jeanne Mortier y otras más, sin que nunca se desviar de su propósito: cada amor por una mujer es por Dios, con Dios y, en última instancia, deberá converger en Dios. Su amor por cada mujer fue una relación «a tres términos: el hombre, la mujer y Dios». Esta forma triangular de amor, o de amor a tres, fue en Teilhard el principio del amor no sólo para él y para los religiosos, sino para toda la humanidad.

(Con Lucille Swan) su relación fue mucho más que una simple amistad. No compartieron las mismas ideas, sino también la propia vida, hasta en los mínimos detalles”.

(Son algunos párrafos del artículo del jesuita chino Bosco Lu “”Teilhard de Chardin y las mujeres” aparecido el 1° de septiembre de 2015en LÓssevatore Roamno

http://www.osservatoreromano.va/en/news/teilhard-de-chardin-and-women

(En la foto Teilhard con Lucille)