PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA

SARMIENTO Y BERGOGLIO,DOS EXCITOIDES

En “Domingueras prédicas”, hay una carta que el Padre Castellani le escribe a Manuel Gálvez, a propósito de la biografia de este último sobre Sarmiento:

“Siento ¡ay de mí! una antipatía invencible a Sarmiento. Dos o tres veces he querido superarla, leyendo las mejores obras de mi ‘cofrade’ (periodista) con resultado nulo. Hay que envolver a Sarmiento, para no degradarnos como pueblo, en un piadoso silencio; lo que no se ha hecho este año: los ‘sarmientescos’ que soportamos lo han imitado a chorros- no sus buenas cualidades. El macaneo fetichista hoza en su cadáver. Yo por mí pienso envolverlo en un piadoso silencio -el libro de Ud. ya lo ha dicho todo- después de poner en su tumba este epitafio: FUE NEFASTO A LA ARGENTINA Y A SI MISMO.”

Sarmiento fue evidentemente un ‘excitoide’. Es el padre y príncipe del macaneo argentino. Fue siempre inconsistente en todo. Su mente no tiene ni eje ni centro, a no ser su YO; y voltea incesantemente alrededor de todo lo que ve –‘mas quien de sus principios no sabe las cosas y dellos las deduce- dice Aristóteles -no es sabedor, pues no sabe las causas dellas.’ Creo que todas las cualidades positivas de Sarmiento se resumen en el “vigor físico y psíquico” (digamos el brío vital), que él heredó de sus padres; y no usó bien. Hizo muchas cosas ciertamente; pero yo no comulgo con el principio: ‘Las cosas hacerlas, aunque sea mal’ -que conduce a hacer el mal, a hacer daño, aun no queriendo. Mas hacer por hacer, por desahogar actividad o no poder contenerse, eso es salvajismo; o mejor ‘excitoidismo’. Es un tipo de hombre que se dio mucho en Sudamérica, por desgracia. Es gente que no sirve más que para agitar (animar, si Ud. quiere) y ‘reformar’, que en ocasiones equivale a ‘destruir’.”

http://vuelvecristo.blogspot.com.ar/2015/12/rp-leonardo-castellani-el-testimonio-de.html

La aguda descripción de Sarmiento encaja perfectamente con la personalidad de Bergoglio, aunque con una diferencia sustancial: Sarmiento era un auténtico gran escritor mientras la prosa de Bergoglio es insufriblemente penosa. Con un agravante: se duda de que sea propia y que los lamentables engendros que aparecen firmados con su nombre-Amoris laetitia, por ejemplo-son pergeñados por su deplorable mimado Víctor Manuel Fernández. Ambos dos son nefastos para la Iglesia y para la Argentina.

¡Qué cruz, Señor, qué cruz!

Nota catapúltica

El riquísimo castellano del Padre sorprende una vez más y cuando escribe que “el macaneo fetichista hoza en su cadáver”, recurrí al diccionario: hozar es “mover y levantar la tierra con el hocico. Los cerdos hozan y gruñen”.