LOS “TEÓLOGOS DEL PUEBLO” PREPARAN UN MAGNO AQUELARRE

El Centro Latinoamericano de Evangelización Social (CLAdeES) inaugurará su año académico 2018 con la conferencia: “Medellín, 50 años después ¿Una Iglesia y una sociedad más comprometidas con los pobres?”.

La exposición se realizará el sábado 3 de marzo, a las 9, en el auditorio de Sadop, ubicado en Teniente General Perón 2625, Buenos Aires.

Contará con la reflexión del padre Juan Carlos Scannone SJ, filósofo, teólogo y especialista en la Enseñanza Social de la Iglesia; del presbítero Jorge Techera, del Centro de Estudio y Difusión de la Doctrina Social Cristiana (Cedidosc) y ex director de Cáritas Uruguay, y la doctora Susana Nuin, del instituto universitario Sophia ALC (América Latina y el Caribe).

Esta conferencia se da en el marco del jubileo por los 50 años del documento de Medellín, conclusivo de la II Conferencia General del Episcopado que sesionó en la ciudad colombiana de Medellín, en septiembre de 1968.

El CLAdeES es un centro coordinado por miembros de Schoenstatt Argentina, el Movimiento de los Focolares y el Movimiento de la Palabra de Dios”.

http://www.aica.org/32420-brindaran-una-exposicion-0-anos-del-documento-de-medellin.html

Sobre el documento de Medellín se lee en el sitio del CLAdeES:

“En el año 1968 los Obispos de América Latina se reunían para discernir los “signos de los tiempos” en Medellín (Colombia). Lo hacían en un contexto internacional particularmente agitado, con manifestaciones de todo tipo que pedían un mundo más libre y justo, y tras el Concilio Vaticano II. Allí renovaron el compromiso con la causa de los sectores populares que se plasmó en la “Opción preferencial por los pobres”.

La conferencia del Episcopado se desarrolló en medio de profundas trasformaciones, a las que no escapaba la propia Iglesia. El catolicismo conoció una prometedora “primavera” que, al igual que otras iniciativas, propugnaron por revitalizar los respectivos “mundos”. Esos “vientos” renovadores llegan hasta nuestros días, traídos de la mano del Papa Francisco”.

http://www.cladees.com/content/conferencia-internacional

Notas catapúlticas

1)Dos parágrafos del documento de Medellín abrieron la puerta a la insurrección social:

“18. Son, también, responsables de la injusticia todos los que no actúan en favor de la justicia con los medios de que disponen y permanecen pasivos por temor a los sacrificios y a los riesgos personales que implica toda acción audaz y  verdaderamente eficaz. La justicia y, consiguientemente, la paz se conquistan por una acción dinámica de concientización y de organización de los sectores populares, capaz de urgir a los poderes públicos, muchas veces impotentes en sus proyectos sociales sin el apoyo popular.

  1. Nos dirigimos finalmente a aquellos que, ante la gravedad de la injusticia y las resistencias ilegítimas al cambio, ponen su esperanza en la violencia. Con Pablo VI reconocemos que su actitud “encuentra frecuentemente su última motivación en nobles impulsos de justicia y solidaridad” [Pablo VI, Bogotá, 23/08/68].

Si bien es verdad que la insurrección revolucionaria puede ser legítima en el caso “de tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y damnificase peligrosamente el bien común del país” [PP31], ya provenga de una persona, ya de estructuras evidentemente injustas, también es cierto que la violencia o “revolución armada” generalmente “engendra nuevas injusticias, introduce nuevos desequilibrios y provoca nuevas ruinas: no se puede combatir un mal real al precio de un mal mayor” [PP 31].

Si consideramos, pues, el conjunto de las circunstancias de nuestros países, si tenemos en cuenta la preferencia del cristianismo por la paz, la enorme dificultad de la guerra civil, su lógica de violencia, los males atroces que engendra, el riesgo de provocar la intervención extranjera por ilegítima que sea, la dificultad de construir un régimen de justicia y de libertad, partiendo de un proceso de violencia, ansiamos que el dinamismo del pueblo concientizado y organizado se ponga al servicio de la justicia y de la paz.

(PP es Populorum Progressio)

2) A pesar de que en el N° 19 parece desautorizar  la insurrección, refiriéndose a que “generalmente engendra nuevas injusticias, etc. etc”.Es decir, que se permite la revolución “particularmente”.(Fue lo que sucedió en Hispanoamérica muy poco tiempo después, mediante “la acción dinámica de concientización y de organización de los sectores populares”)

3) En la Argentina el documento de Medellín fue una de las bases del “entrismo”marxista leninista en el peronismo, a través de la revista “Cristianismo y Revolución” ,dirigida por el seminarista Juan García Elorrio. Para el historiador y apologista de la guerrilla Robero Baschetti:

“Luego del Concilio Vaticano II y de la segunda reunión del Episcopado Latinoamericano en la ciudad de Medellín, un número creciente de militantes católicos comienza por un lado a cuestionar a las jerarquías eclesiásticas aliadas al poder terrenal y por otro, a preocuparse por la suerte de los humildes, de los pobres.

En palabras de Camilo Torres, sacerdote de la guerrilla colombiana: “El deber de todo católico es ser revolucionario”.Hacia ese objetivo se movilizan”.

http://www.robertobaschetti.com/pdf/CRISTIANISMO%20Y%20REVOLUCION.pdf