PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA

OTRA MALDAD

El embrollo sobre el infierno que armó Bergoglio-vía Eugenio Scalfari-me obliga a recordar lo que pronosticó el padre Meinvielle en De la cábala al progresismo, el último de sus libros:
El mundo del Anticristo se adelanta velozmente. Todo concurre a la unificación totalitaria del hijo de la perdición. De aquí también el éxito del progresismo. El cristianismo se seculariza o se ateíza.

Cómo se hayan de cumplir, en esta edad cabalística, las promesas de asistencia del Divino Espíritu a la Iglesia y cómo se haya de verificar el portae inferi non prevalebunt, las puertas del infierno no han de prevalecer, no cabe en la mente humana. Pero así como la Iglesia comenzó siendo una semilla pequeñísima y se hizo árbol y árbol frondoso, así puede reducirse en su frondosidad y tener una realidad mucha más modesta. Sabemos que el mysterium iniquitatis ya está obrando; pero no sabemos los límites de su poder.

Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como “pusillus grex” por toda la tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar.

Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte., produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería corno alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad”.

El libro se publicó en 1971 y tengo para mí que ese Papa ambiguo era Pablo VI, entonces infelizmente reinante, a quien el Padre ,en privado, calificaba de de “pastelero”- en sentido absolutamente peyorativo -como hombre poco leal y pusilánime que era Montini.(¡Futuro “santo”, por Dios!) Y no le faltaba razón, por supuesto, a nuestro inolvidable guía y maestro.

Pasados tantos años, uno no podría afirmar con seguridad qué juicio le hubiesen merecido al Padre Julio, los dichos y hechos de Jorge Mario Bergoglio. Pero intentaré seguir su razonamiento: si Pablo VI era pusilánime, Bergoglio no lo es en absoluto. Como buen taimado, es hombre que espera la oportunidad para atacar a traición, valiéndose de cualquier medio disponible; en este caso a su amigo el ateo y masón Eugenio Scalfari. Y como buen taimado, no se atreve, por el momento, a pronunciar abiertamente una herejía, aunque ya no falta mucho, según parece. Por ahora basta con “la Iglesia de la publicidad”, que difunde sus malévolas consignas, nunca desmentidas claramente por el Vaticano.

Y como decía el padre Julio: “El mundo del Anticristo se adelanta velozmente”. Que estos días pascuales nos refuercen la voluntad de seguir luchando por la Santa Madre Iglesia, sin dar ni pedir cuartel.