PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA

BERGOGLIO, CONTRA ARISTÓTELES Y SANTO TOMÁS (otra insensatez)

Como todas las lucubraciones bergoglianas, la Exhortación Gaudete et exsultate es de penosa lectura. Y como en todos sus engendros, se encuentra diseminado el veneno antropocéntrico del Vaticano II.

Aunque no sea en orden numeral, escojo los siguientes parágrafos, que privilegian indebida y peligrosamente la mera acción humana:

  1. No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio.
  2. “en las enseñanzas bíblicas sobre el Jubileo, por ejemplo, no se trata solo de realizar algunas buenas obras sino de buscar un cambio social
  3. “En los procesos de beatificación y canonización se tienen en cuenta los signos de heroicidad en el ejercicio de las virtudes, la entrega de la vida en el martirio y también los casos en que se haya verificado un ofrecimiento de la propia vida por los demás, sostenido hasta la muerte. Esa ofrenda expresa una imitación ejemplar de Cristo, y es digna de la admiración de los fieles”. Si no entendí mal, “mártir” también sería el que, buscando un cambio social”, ofrezca la vida por los demás.(¿Sería el caso del ex dominico colombiano Camilo Torres y del ex seminarista tercermundista Gerardo Ferrari, integrante de las Fuerza Armadas Peronistas, ambos abatidos en combate por los respectivos Ejércitos?

Bien distinto es lo que enseña la sabiduría clásica. Nada mejor entonces que transcribir algunos textos del Comentario de Santo Tomás al Libro X de la Ética a Nicómaco:

es evidente que la felicidad consiste sobre todo en la operación que es contemplar”.

“la perfecta felicidad del hombre consiste en la contemplación intelectual con tal que esté presente durante toda su vida”.

“la vida contemplativa según el entendimiento se compara a la vida moral como la vida divina a la humana”.

De tal modo, Bergoglio se cargó al Estagirita y al Doctor Común.¡Vaya faena!

Pero este narcisista demagogo no se cargará a la Santa Iglesia, tal como se ha escrito para nuestra tranquilidad espiritual. ¿La tendrá Bergoglio, que juega con fuego?

Nota catapúltica

La traducción de Santo Tomás es de la Dra. Ana María Mallea, del Centro de Investigaciones en Antropología Filosófica y Cultural-CIAFIC, dirigido por la Dra.Lila Archideo.

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