EL DECANO GALLI DISEMINA VENENO SINODAL

El subversivo Carlos María Galli, decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina, es uno de los cabecillas de la célula argentina de la Teología de la Liberación, que ahora se esconde bajo el rótulo de “Teología del Pueblo”. Es amigo íntimo de Bergoglio, lo cual da suficiente idea de su peligrosidad, habida cuenta además de que dispone de su ubicación académica para potenciar su disolvente influencia. Tiene relación directa con el aguantadero jesuita del Boston College, que promueve la revolución social  en todas sus dimensiones.

El peligroso sujeto anduvo ocupado estos últimos tiempos con el tema de la sinodalidad y ha organizado un curso de la UCA, al cual se ha referido en una reciente entrevista, en la que no abunda  sobre las verdaderas implicancias del asunto, que se desdibujan a través de la cháchara posconciliar habitual.

http://www.aica.org/33749-el-pbro-galli-destaco-la-importancia-de-sinodalidad-en-vida.html

Pero para conocer bien lo que está detrás, conviene transcribir algunos párrafos de una entrevista que Galli mantuvo con Alfa y Omega, donde se aprecia cómo se infiere, con la sinodalidad, una profunda herida al corazón mismo de la Iglesia:

“Si uno analiza el discurso del Papa Francisco con motivo del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, verá su concepción de la Iglesia, en la que la base se convierte en la cumbre: es el conjunto del Pueblo de Dios, al servicio del cual –como dice la constitución Lumen gentium 18– está el ministerio jerárquico de los obispos y, al servicio de la unidad del episcopado y de toda la Iglesia, el ministerio del sucesor de Pedro, siervo de los siervos de Dios. Desde esta visión, el Papa está imprimiendo una dinámica sinodal a la Iglesia…”

“Sinodalidad es la dimensión operativa de la comunión. El hecho de que en los documentos de su propio magisterio el Papa asuma documentos de conferencias episcopales nacionales o regionales muestra esta interacción entre la enseñanza del Obispo de Roma y las enseñanzas de los obispos. Esto es un cambio en la forma de ejercicio del magisterio pontificio”.

“Una de las fuentes de las diversas formas de oposición activa o pasiva al Papa proviene de no dejarnos evangelizar por un Dios misericordioso que nos llama a la conversión y a ser misericordiosos como Él es misericordioso con nosotros. Ser misericordioso implica pensar los caminos pastorales para acompañar, discernir e integrar a todos. Pero quizá estamos poco acostumbrados a acompañar, sino más bien a mandar o a indicar lo que hay que hacer. Ni estamos acostumbrados a discernir en la complejidad de cada caso particular, sino más bien a la comodidad de dar recetas claras, olvidando que estamos llamados a tratar de amar y llegar a todos y a cada uno.”

La «conversión misionera» de la que habla el Papa debe darse en el plano de las estructuras eclesiales, pero una mera modificación de las estructuras no cambia la vida de las comunidades. La reforma o renovación de la Iglesia consiste en un cambio de actitudes en todos los miembros del Pueblo de Dios”.

Cuando el Papa pide: «Recen por mí», no está solo indicando una actitud devocional. Esto lo decía ya siendo sacerdote y obispo. Está diciendo que el ministerio de un pastor, llamado de en medio del Pueblo de Dios a servirlo, se sostiene por la fuerza de Dios, invocada por la oración del pueblo santo. Es decir, está reconociendo que el pueblo es un sujeto creyente y orante y, a su modo, activo, que sostiene el ministerio de su pastor. Esto no se suele entender como una traducción de una eclesiología de la comunión de los santos en el Pueblo de Dios, donde todos sostenemos a todos”.

http://www.alfayomega.es/92755/el-papa-es-popular-no-populista

Reténganse estos dichos:

La base se convierte en la cumbre: es el conjunto del Pueblo de Dios, al servicio del cual –como dice la constitución Lumen gentium 18– está el ministerio jerárquico de los obispos y, al servicio de la unidad del episcopado y de toda la Iglesia, el ministerio del sucesor de Pedro, siervo de los siervos de Dios”.

“Sinodalidad es la dimensión operativa de la comunión. El hecho de que en los documentos de su propio magisterio el Papa asuma documentos de conferencias episcopales nacionales o regionales muestra esta interacción entre la enseñanza del Obispo de Roma y las enseñanzas de los obispos. Esto es un cambio en la forma de ejercicio del magisterio pontificio”.

“Estamos poco acostumbrados a acompañar, sino más bien a mandar o a indicar lo que hay que hacer. Ni estamos acostumbrados a discernir en la complejidad de cada caso particular, sino más bien a la comodidad de dar recetas claras

La reforma o renovación de la Iglesia consiste en un cambio de actitudes en todos los miembros del Pueblo de Dios”.

En síntesis, “es un cambio en la forma de ejercicio del magisterio pontificio”, que ahora no estará al servicio de la Iglesia  y de la Verdad, sino al servicio del “Pueblo de Dios”, esa entelequia del Vaticano II pergeñada para inocular la “santa democracia del sacerdocio común” compartido en pie de igualdad por curas y laicos, dejando atrás “la comodidad de las recetas claras” que mandan o indican “lo que hay que hacer”.

Es un espanto por donde se lo mire. Habrá que seguir entonces ametrallando al subversivo Galli, hasta desalojarlo de su poltrona.