NO, OJEA, NO: EL ABORTO ES BASTANTE MÁS QUE UN “DRAMA”

 

Como la mayoría de los obispos argentinos, monseñor Oscar Ojea, no se atreve a decir las cosas por su nombre, por temor reverencial al qué dirán. Mejor: al que dirá Bergoglio, claro está.

No tengo el (dis)gusto de conocerlo personalmente, pero quienes lo han tratado en los últimos tiempos, lo sindican como un obsecuente de Bergoglio, seguidor al pie de la letra el guión “pastoral” dictado desde Santa Marta.

Eso explica que Ojea se haya referido al aborto como un drama, frente a los católicos que se movilizaron a Luján para protestar contra la inicua maniobra de Macri, y que, por cierto esperaban algo más viril y enérgico, digno de un auténtico pastor.

No, Ojea, no. Reducir el aborto a un drama es rebajarlo a los niveles de la psicología o eventualmente de la sociología, y quitarle la dimensión teológica que le corresponde. Es, sin vueltas, un pecado gravísimo que clama al cielo, pasible de excomunión, y usted, como sacerdote, no lo ignora o no debería ignorarlo.

Patética la omisión suya, Ojea. Espero que el gusano de la conciencia no lo deje dormir en paz.