UN COMPINCHE MARXISTA DE BERGOGLIO (y no es el único)

El activista marxista Joao Pedro Stedile, asesor de Lula da Silva, es el principal referente del Movimiento Sin Tierra(MST), cuyo objetivo principal es la reforma agraria. Se recibió de economista en la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul y fue miembro de la Comisión Pastoral de la Tierra.

Sobre su ideología no dejan dudas estas declaraciones:

En cada país hay distintas circunstancias de correlación de fuerzas y subjetivas de las fuerzas populares, por lo que no me atrevo a hacer un balance general del continente. Nosotros procuramos, como MST, actuar siempre bajo el principio de autonomía, pero, lastimosamente, esa no fue la práctica de todos los movimientos”.

“Hemos vivido un período en el que las masas, satisfechas con algunas mejoras, no se propusieron movilizar, y entonces nos faltó la presión de masas”.

“…muchos dirigentes populares, ilusionados por el espacio institucional, se fueron de los movimientos y ocuparon espacios en el Parlamento y en el gobierno. Eso quitó experiencia acumulada a los movimientos, que no tenían cuadros suficientes para conducir la lucha de clases”.

Los movimientos populares debemos retomar nuestra autonomía, nuestra independencia de clase, entender que solo la lucha de masas altera la correlación de fuerzas en la sociedad y en la gestión del Estado, sea quien fuera que lo ocupe, y que solo la lucha eleva el nivel de consciencia de las masas. Al interior de los movimientos, debemos dedicarnos a la formación de cuadros y de militantes, que son la columna vertebral de cualquier proceso organizativo de la clase”.

“Tenemos muchos retos y desafíos. El más importante es que necesitamos hacer luchas de masas, contra las empresas transnacionales. Tenemos enemigos comunes de los movimientos populares en todo el continente…Enemigos que nos imponen gobiernos de mierda”.

Tenemos el reto de tener, en cada país, nuestras escuelas de formación política para elevar el nivel ideológico de nuestra militancia”.

Esperamos que, en los próximos años, fruto de la crisis profunda del sistema capitalista, en términos económicos, políticos, y de la propia naturaleza del Estado burgués, se genere en nuestro continente un proceso de reascenso del movimiento de masas. Y con él, surgirán nuevas formas de lucha, nuevos liderazgos, nuevos gobiernos, y una nueva etapa histórica para el pueblo latinoamericano”.

El papa Francisco es un personaje revolucionario, por la postura revolucionaria que viene tomando a partir de los cambios que propone en la Iglesia Católica y su relación con la sociedad en general.

Desde que asumió, buscó a los movimientos populares, a partir de su confianza y vivencia con movimientos populares argentinos. Montamos entonces encuentros anuales de movimientos populares de todo el mundo con él.

No quería movimientos de carácter pastoral, no impuso ningún condicionante de religión, fe, etnia, opción sexual… y así se conformó un espacio con participación básicamente de movimientos que actúan en el mundo del trabajo, de la lucha por la vivienda y en el campo.

En el último encuentro en Roma, en noviembre pasado, los temas principales fueron el tema del Estado burgués y de la democracia representativa, que está fallida”

Consolidamos diversas propuestas y visiones. Vimos cómo el Estado burgués no funciona; la democracia burguesa, representativa, oriunda de la Revolución Francesa, se acabó. Debemos pensar nuevas formas de ejercicio de la democracia participativa, popular, en que el pueblo organizado pueda ejercer su poder político y hacer que el Estado funcione a su favor, no en su contra, como sucede ahora”.

En su locución final, el Papa nos sorprendió a todos y todas cuando expresó conceptos radicales; dijo que los verdaderos terroristas en estos tiempos modernos son los Estados, porque ellos promueven la venta de armas, promueven la discordia entre los pueblos, en disputa de los bienes de la naturaleza y de los mercados

“…en la correlación de fuerzas internacional, él es nuestro aliado, y nos va ayudar a concientizar a la gente, sobre quiénes son los culpables por la desgracia de la humanidad, que son las empresas transnacionales, el capital financiero y sus gobiernos”.

https://www.nodal.am/2017/03/joao-pedro-stedile-referente-del-moviemiento-sin-tierra-mst-solo-la-lucha-masas-altera-la-

Y por si alguno se resistiese a creer en la filiación del compinche de Bergoglio agrego sus juicios sobre el Che Guevara:

“Creer en el legado de Che, no significa querer copiar estrategias o tácticas de la tomada del poder utilizadas en Cuba o en Bolivia. Cada país, cada pueblo, cada situación tendrá su propia estrategia y tácticas, determinadas por las condiciones objetivas, subjetivas y por la correlación de fuerzas. Creer en Che es, sobretodo, alimentar permanentemente la posibilidad de hacer la revolución. Hacer la revolución a cada día”. http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/10/12/el-legado-del-che-guevara-por-joao-pedro-stedile/

No se puede afirmar seriamente que Bergoglio es marxista, aunque si le conviene a sus ambiciones personales presentarse como próximo al marxismo, lo hará, porque su resentimiento contra la Iglesia de siempre –“formalista” y rígida”-no tiene límites. Y en su plan de venganza contra Ella, no le viene mal aliarse con cualquier clase de resentidos, como los marxistas.