UNA MEZCLA ENVENENADA: IGNORANCIA Y SOBERBIA

En su blog “La cigüeña de la torre”-lectura obligada de la primera mañana- el gran amigo Paco Pepe Fernández de la Cigoña, le ha dado a Bergoglio unos picotazos de órdago, anticipados por el por el mismo título de la nota: La indigencia intelectual del Papa Francisco.

(El Post se refiere a la historia de la Iglesia en España e Hispanoamérica, asuntos que Paco Pepe conoce más que bien)

Copio solamente dos frases y remito al texto que no tiene desperdicio:

Sabe poquísimo y habla de todo”.

“Un Papa no puede saber de todo pero debería callar de lo que no sabe”.

https://infovaticana.com/blogs/cigona/la-indigencia-intelectual-del-papa-francisco/

Y me permito agregar algunas cosillas de la Suma de Santo Tomás:

“…la ignorancia implica privación de conocimiento: esto es, cuando le falta a uno el conocimiento de aquellas cosas que tiene aptitud para conocer por su naturaleza. Y algunas de éstas está uno obligado a saber: aquellas sin cuyo conocimiento no puede cumplir bien el acto debido. Por consiguiente, todos están obligados a saber en general las cosas de la fe y los preceptos universales del derecho; y cada uno, las cosas tocantes a su estado u oficio”.

Mas es pecado la ignorancia vencible si es respecto de aquellas cosas que uno está obligado a saber”

“Ahora bien, es evidente que cualquiera que descuida tener o hacer lo que está obligado a tener o hacer, peca por omisión. Por lo tanto, la ignorancia de aquello que uno debe saber es pecado por la negligencia. como cuando uno, por la molestia o por otras ocupaciones, descuida aprender aquello por lo que se retraería de pecar. Tal negligencia hace que la ignorancia misma sea voluntaria y pecado, mientras sea de aquellas cosas que debe y puede saber. Y por tanto, tal ignorancia no excusa totalmente de pecado”.

(Parte I-IIae, cuestión 76)

Desde luego, coincido totalmente con Paco Pepe y reconforta saber que uno tiene tan buena compañía en la denuncia de la insolvencia intelectual de Bergoglio. Insolvencia pecaminosa, por otra parte, que debería preocuparlo.

Pero Bergoglio ni se inquietará ni  se rectificará sus barrabasadas verbales: es un soberbio escondido detrás de la máscara de la falsa humildad, la forma más peligrosa de ese pecado capital, sobre todo tratándose de un mediocre y resentido.Tipo peligroso, si lo hay.