SINODALISMO “AUTOCONOVADO Y AUTOGESTIONADO” (para la Revolución)

DECLARACIÓN DEL SÍNODO NACIONAL LAICAL 

“Nosotros, laicas y laicos, discípulas y discípulos de Jesús, reunidos en la jornada de apertura del Sínodo Nacional Laical autoconvocado y autogestionado en el Santuario del Padre Hurtado de Santiago los días 5 y 6 de enero del 2019. Bajo un mismo desafío, hemos decidido iniciar un proceso de diálogo y de participación, que favorezca un análisis del estado actual de la Iglesia católica en Chile y promueva el sueño de una iglesia de comunidades, que están al servicio de la construcción del Reino de Dios en nuestro país.

“Iluminados por el Espíritu Santo, buscando reconstruir nuestra iglesia devastada por pecados y delitos, hemos discernido comunitariamente, que las principales causas de esta crisis son: el clericalismo, el abuso de poder, la indolencia y la falta de conciencia crítica del laicado.

Frente a esta crisis soñamos con una iglesia:

  • Constituida por comunidades de base.
  • Orante, profética y liberadora que busca y ejerce la justicia.
  • Que sea servidora y abierta a las necesidades de la gente y al mundo.
  • Horizontal, diversa, participativa e inclusiva, con real protagonismo del laicado en especial de las mujeres y los jóvenes.

Durante este tiempo sinodal queremos trabajar en los siguientes ámbitos:

  • Promover la modificación de la estructura de poder al interior de nuestra iglesia (en la generación y la estructura de su ejercicio) y la participación laical en la toma de decisiones.
  • La participación de la mujer en las instancias de responsabilidad y poder.
  • Fortalecer y renovar procesos de formación de todo el pueblo de Dios.• Erradicar la cultura del abuso de poder, proponiendo acciones orientadas al establecimiento de la justicia y reparación, creando un ambiente seguro para todas y todos”.

https://www.sinodolaicalchile.cl/

Nota catapúltica:

“El asunto es fácil: se  “autoconvocan” unos cuantos laicos y laicas autodenominados “discípulos de Cristo”, que durante un par de días, se “autogestionan” entre ellos para iniciar “un proceso de diálogo y participación”. El paso final es la publicación de un documento como el de marras, cuyo único resultado es aumentar la confusión reinante en la Iglesia, que no era poca antes de la llegada de Bergoglio, pero que ahora ha crecido en proporción geométrica. Y todo sea en nombre de “la construcción del Reino” y el Pueblo de Dios, dos conceptos que no significan lo que se puede creer a primer vista, porque se utilizan en clave revolucionaria. No nos equivoquemos: lo que estos grupos quieren es una Iglesia al servicio de la Revolución. Ni más ni menos.