OTRO SHOW GROTESCO Y DEGRADANTE

Con tal de salir en los medios, Bergoglio es capaz hacer cualquier cosa, como narcisista patológico que es, disimulado detrás de la máscara de la falsa humildad. Máscara que va cayendo día a día y que deja al descubierto su tosca demagogia. ¿Se acuerdan cuando se puso la nariz de payaso?

Ahora volvió a disfrazarse de humilde, mandándose la jugada de arrodillarse ante los caudillos tribales sudaneses, unos musulmanes que liquidado a casi medio millón de personas en sus disputas por el poder, obligando además a que huyesen dos millones de habitantes. Bergoglio les pidió a los sanguinarios personajes que se reconciliasen, lo cual hoy parece utópico, habida cuenta de los odios ancestrales y de las apetencias de los déspotas de turno que han asolado a ese pobre país.

El show mostró nuevamente la duplicidad bergogliana: hace poco dijo que los desaparecidos argentinos durante la guerra  revolucionaria eran más de 30.000 mil, contradiciendo las cifras oficiales que indican que no pasaron de unos 6.000. (La cantidad simbólica fue aprovechada para el latrocinio kirchnerista de las indemnizaciones, superior a 3.000 millones de dólares).

Es decir, Bergoglio pide paz para Sudán, pero sigue echando nafta al fuego en el caso argentino, sin que, por otra parte, haya jamás movido un dedo por los militares presos, sometidos a “juicios” farsescos, con cerca de 500 muertos en cautiverio. Para ellos no ha pedido nunca ni paz ni reconciliación, ni tampoco ha recibido en audiencia privada a sus familias, como lo hizo con las personeras del odio Carlotto y Bonafini.

De este fatuo y mentiroso serial, libera nos Dómine.