CABRONADA EPISCOPAL (¿cuáles serán los ideales que el obispo comparte con esta gentuza?)

“Este mediodía, la Catedral de Mar del Plata se vistió de alegría para recibir la misa en acción de gracias por la reciente beatificación de los mártires riojanos: el obispo Enrique Angelelli, los sacerdotes Gabriel Longeville y Carlos Murias, y el laico Wenceslao Perdenera. La eucaristía fue presidida por monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata y de ella participaron gran cantidad de personas que representaron a las instituciones de derechos humanos: Abuelas de Plaza de Mayo filial Mar del Plata,  Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Asociación de Madres de Plaza de Mayo,  H.I.J.O.S. Resiste, el Colectivo el Faro de la Memoria, CAMUS, Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas del Terrorismo de Estado, Asamblea Permanente de los Derechos Humanos – APDH y a la Liga Argentina por los Derechos Humanos. También hubo representantes políticos y sociales: concejales, diputados, entre otros. “En muchos valores compartimos el mismo ideal y podemos luchar juntos por una Patria más justa y fraterna, más solidaria y comprometida con los más descartados y marginados de la historia, avanzar en una democracia sólida con la participación e integración de todos los argentinos”, les dijo el obispo a los organismos presentes.

La reconocida y querida hermana Marta, del Centro Comunitario Nuestra Señora de Luján del barrio Las Heras ingresó al templo con una reliquia de Angelelli: una gota de sangre en un trozo de madera que acomodó en el altar y con la que al final el obispo bendijo a los presentes. También algunos laicos ingresaron con las imágenes de los cuatro mártires que colocaron a un costado del altar junto a una cruz de Jesús una estola roja, color que simbolizar el martirio.

Durante la homilía, el obispo se refirió a la clave del auténtico amor: dar la vida y al martirio como expresión suprema del amor. “Hoy como diócesis de Mar del Plata damos gracias a Dios por la beatificación de Mons. Enrique Angelelli y sus tres compañeros mártires: Carlos, Gabriel y Wenceslao. Vivieron y murieron por amor. Estos cuatro testigos fueron insultados y perseguidos a causa de Jesús y de la justicia evangélica y se mantuvieron firmes en su amor a Cristo a costa de sufrimientos y del sacrificio extremo de su propia vida”, resaltó Mestre”.

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