HUGO OBIGLIO, UN CABALLERO CRISTIANO

Despido con profunda tristeza al querido doctor Hugo Obiglio, que me honró con su amistad.

Fue además un insigne combatiente en la lucha contra el crimen del aborto, que nunca dió ni pidió cuartel, como corresponde a un verdadero sabio y a un verdadero caballero de Cristo.

Un destartalado mental de infeliz memoria, que supo ser Rector de la Universidad Católica Argentina, lo despojó malamente de su cargo de Director del Instituto de Bioética, que él mismo había fundado y al cual había donado su valiosa biblioteca. Me constan su dolor y su amargura ante el atropello, uno de los tantos que cometió ese nefasto obsecuente del entonces Gran Canciller Jorge Mario Bergoglio.

Pero el querido amigo tuvo su premio: Dios se lo llevó el 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, clara y consoladora señal enviada por el Cielo para hacernos saber que las puertas de la Eternidad se abrían para él. Allí estará, junto a la Madre del Amor Hermoso, cantando para siempre las Misericordias del Señor.

Muchos lo lloramos, porque grande es el hueco que dejó en nuestras filas.

¿Serán muchos los que lloren cuando se presenten ante Dios el ex Rector y el ex Gran Canciller?