SÍNODO AMAZÓNICO (Y PROTESTANTE)

En el N° 129 del Instrumentum  laboris del Sínodo Amazónico se formulan varias sugerencias, a cual peor, desde luego:

  1. a) Nuevos ministerios para responder de modo más eficaz a las necesidades de los pueblos amazónicos:
  2. Promover vocaciones autóctonas de varones y mujeres como respuesta a las necesidades de atención pastoral-sacramental; su contribución decisiva está en el impulso a una auténtica evangelización desde la perspectiva indígena, según sus usos y costumbres. Se trata de indígenas que prediquen a indígenas desde un profundo conocimiento de su cultura y de su lengua, capaces de comunicar el mensaje del evangelio con la fuerza y eficacia de quien tiene su bagaje cultural. Hay que partir de una “Iglesia que visita” a una “Iglesia que permanece”, acompaña y está presente a través de ministros que surgen de sus mismos habitantes.
  3. Afirmando que el celibato es un don para la Iglesia, se pide que, para las zonas más remotas de la región, se estudie la posibilidad de la ordenación sacerdotal para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable, con la finalidad de asegurar los Sacramentos que acompañen y sostengan la vida cristiana.
  4. Identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan en la Iglesia amazónica.
  5. b) Rol de los laicos:
  6. Las comunidades indígenas son participativas con un alto sentido de corresponsabilidad. Por ello se pide valorar el protagonismo de los cristianos laicos y laicas y reconocerles su espacio para que sean sujetos de la Iglesia en salida.
  7. Ofrecer caminos de formación integral para asumir su rol de animadores de comunidades con credibilidad y corresponsabilidad.
  8. Crear itinerarios formativos a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia con enfoque amazónico para laicos y laicas que trabajan en territorios amazónicos, en especial en ámbitos de ciudadanía y política.
  9. Abrir nuevos cauces de procesos sinodales, con la participación de todos los fieles, de cara a la organización de la comunidad cristiana para la trasmisión de la fe.

c) Rol de la mujer:

  1. En el campo eclesial la presencia femenina en las comunidades no es siempre valorada. Se reclama el reconocimiento de las mujeres desde sus carismas y talentos. Ellas piden recuperar el espacio dado por Jesús a las mujeres, “en donde todos-todas cabemos”.[61]
  2. También se propone que las mujeres tengan garantizado su liderazgo, así como espacios cada vez más amplios y relevantes en el área formativa: teología, catequesis, liturgia y escuelas de fe y política.
  3. También se pide que se escuche la voz de las mujeres, que sean consultadas y participen en las tomas de decisiones, y puedan así contribuir con su sensibilidad a la sinodalidad eclesial.
  4. Que la Iglesia acoja cada vez más el estilo femenino de actuar y de comprender los acontecimientos.

Esto no es más que un paso para liquidar el sacerdocio católico y llegar al “sacerdocio común de todos los fieles” de los protestantes-incluidas las mujeres, jugarreta mediante- ya planteado en la constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II(Ver Capítulo II, El Pueblo de Dios) y reafirmado por el Catecismo de 1992 (N°1144).

En definitiva, el Sínodo Amazónico, tal como se presenta, será una herramienta más para sentar las bases de la Contraiglesia pergeñada por Bergoglio y sus mandantes.

Que el Señor nos libre pronto de todos ellos.

Nota catapúltica

Un indicio de lo que puede salir del Sínodo y de los “nuevos caminos” que proponía el Cardenal Hummes, son las revelaciones de la religiosa colombiana Ana Teresa Cediel Castillo, que dice ser misionera en la Amazonia:

“Nosotras ahí estamos presentes, en cada uno de estos lugares. ¿Qué hacemos? Pues, lo que puede hacer también una mujer: acompañamos a los indígenas en los diferentes eventos; cuando el sacerdote no puede hacer presencia y se necesita que haya un bautismo, pues nosotras bautizamos. Si hay la posibilidad de que alguien se quiere casar, pues nosotras también hacemos presencia y somos testigos de ese amor de esa pareja. Y muchas veces nos ha tocado escuchar en confesión, no hemos dado la absolución, pero en el fondo de nuestro corazón, nosotros hemos dicho -con la humildad de que este hombre, o de que esta mujer se acerque a nosotras por situaciones de enfermedad y ya próxima la muerte-, nosotros creemos que Dios Padre también actúa ahí”.

https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2019-10/amazonia-monjas-sinodo-amazonico-tornielli-briefing-confesion.html