LA TEOLOGIA DE LA LIBERACIÓN DISFRAZADA DE “AMOR CÓSMICO” (con el mal olor de Teilhard de Chardin)

“Como había sido anunciado, este domingo 20 de octubre ha sido renovado el histórico Pacto de las Catacumbas. Esta vez, con un particular acento, en consonancia con el Sínodo Panamazónico, pues se trata de un ‘Pacto de las Catacumbas por la Casa común’.

En las Catacumbas de Santa Domitila, el mismo memorable lugar donde don Hélder Câmara y un grupo de padres conciliares afirmaron, hace 54 años, su firme compromiso por una Iglesia pobre y para los pobres, tuvo lugar el significativo acto, que fue presidido por el cardenal Cláudio Hummes, arzobispo emérito de São Paulo y presidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).

“Este Sínodo es fruto del Concilio Vaticano II”, recordó el cardenal Hummes durante la homilía…

Dos signos fueron particularmente relevantes al concluir la celebración Eucarística y la firma del Pacto, hacia las 9 a.m., cuando el cardenal Hummes comentó que el cáliz que se utilizó en la celebración perteneció al misionero comboniano Ezequiel Ramin, quien dio su vida por la Amazonía en 1985.

Asimismo, el obispo emérito de Xingú, Erwin Kräutler, recibió de Hummes la estola que fue de don Hélder Câmara –y que el cardenal había utilizado en la Eucaristía de hoy. “Usted merece tener la estola de don Hélder”, fueron sus palabras.

Evocamos con gratitud a aquellos obispos que, en las Catacumbas de Santa Domitila, al final del Concilio Vaticano II, firmaron el Pacto por una Iglesia que sirve y es pobre. Recordamos con veneración a todos los mártires miembros de las comunidades eclesiales de base, de las pastorales y los movimientos populares; a los líderes indígenas, misioneras y misioneros, laicas y laicos, sacerdotes y obispos, que derramaron su sangre por esta opción por los pobres, por defender la vida y luchar por la protección de nuestra Casa Común. Nos unimos a la gratitud por su heroísmo con nuestra decisión de continuar su lucha con firmeza y coraje. Es un sentimiento de urgencia que se impone ante las agresiones que hoy devastan el territorio amazónico, amenazado por la violencia de un sistema económico depredador y consumista.

Celebramos esta Eucaristía del Pacto como «un acto de amor cósmico». «¡Sí, cósmico! Porque incluso cuando tiene lugar en el pequeño altar de una iglesia de aldea, la Eucaristía se celebra siempre, de cierto modo, sobre en el altar del mundo». La Eucaristía une el cielo y la tierra, abraza y penetra toda la creación. El mundo surgido de las manos de Dios, vuelve a él en feliz y plena adoración: en el Pan Eucarístico «la creación tiende hacia la divinización, hacia las santas nupcias, hacia la unificación con su propio Creador». «Por eso, la Eucaristía es también una fuente de luz y motivación para nuestras preocupaciones por el medio ambiente, y nos lleva a ser guardianes de la creación entera”

Catacumbas de Santa Domitila, Roma, 20 de octubre de 2019

https://es.zenit.org/articles/roma-pacto-por-la-casa-comun-en-las-catacumbas-de-santa-domitila/