¿LA ONU REEMPLAZARÁ AL PAPADO? (en nombre de “la fraternidad humana”)

No es fácil para un católico de a pie permanecer callado ante la gravedad de los hechos que se suceden durante este ominoso bergogliato, incesante en su empeño destructivo, tal como surge del comunicado del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, difundido el pasado jueves 5,que mete miedo, mucho miedo:

El 20 de agosto de 2019 se estableció un Comité Superior para lograr los objetivos contenidos en el Documento sobre la Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común (Abu Dhabi, 4 de febrero de 2019). Dicho comité está compuesto actualmente por miembros cristianos, musulmanes y judíos, y presidido por el cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.

Ayer, los miembros de este comité, encabezados por el cardenal Ayuso Guixot y el juez Muhammad Abd al-Salam se reunieron en Nueva York con el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, para entregarle un mensaje del Papa Francisco y del Gran Imán de Al-Azhar Ahmed Al-Tayyeb, en el cual se  propone que el 4 de febrero sea declarado Día Mundial de la Fraternidad Humana y se pide a las Naciones Unidas que participen, junto con la Santa Sede y Al-Azhar, en la organización, en un futuro próximo, en una cumbre mundial de la Fraternidad Humana.

António Guterres expresó su aprecio y disponibilidad por la iniciativa, subrayando la importancia de trabajar al servicio de toda la humanidad. https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2019/12/05/pontfic.html

Pero seamos justos. Este camino de enfeudamiento de la Iglesia a las Naciones Unidas lleva ya bastante tiempo y se puede decir que formalmente comenzó con la visita de Paulo VI – otro personaje nefasto – en octubre de 1965,durante la cual dijo:

“Nuestro mensaje desea ser ante todo una ratificación moral y solemne de esta augusta Organización… convencidos como estamos de que esta Organización representa el camino obligado de la civilización moderna y de la paz mundial”.

Los pueblos se vuelven a las Naciones Unidas como hacia la última esperanza de concordia y paz...” http://www.vatican.va/content/paul-vi/es/speeches/1965/documents/hf_p-vi_spe_19651004_united-nations.html

Y a los malos pasos de Paulo VI, siguieron los de sus sucesores. Así Juan Pablo II también cayó en la trampa del mundialismo, movido por su optimismo personalista, reflejado en su discurso ante la Asamblea General onusiana:

“Esperanza y confianza podrían parecer argumentos que van más allá de los fines de las Naciones Unidas. En realidad no es así, porque las acciones políticas de las naciones, argumento principal de las preocupaciones de vuestra Organización, siempre tienen que ver también con la dimensión trascendente y espiritual de la experiencia humana, y no podrían ignorarla sin perjudicar a la causa del hombre y de la libertad humana. Todo lo que empequeñece al hombre daña la causa de la libertad.

No debemos tener miedo del futuro. No debemos tener miedo del hombre. No es casualidad que nos encontremos aquí. Cada persona ha sido creada a «imagen y semejanza» de Aquél que es el origen de todo lo que existe. Tenemos en nosotros la capacidad de sabiduría y de virtud. Con estos dones, y con la ayuda de la gracia de Dios, podemos construir en el siglo que está por llegar y para el próximo milenio una civilización digna de la persona humana, una verdadera cultura de la libertad.” Y conste que, pese a su personalismo, tengo a Juan Pablo II- no tuvo empacho de hablar de la gracia de Dios- como mucho más “católico” que Paulo VI y-casi no hace falta decirlo-que Jorge Mario Bergoglio.

http://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/1995/october/documents/hf_jp-ii_spe_05101995_address-to

Nota catapúltica

Sobre la filosofía de Juan Pablo II y el personalismo, son altamente recomendables los artículos de Alonso Gracián en Infocatólica, y quien agradezco las reiteradas menciones del Padre Meinvielle.