SON UNA VERGÜENZA

 

El Catecismo de 1992 establece:

2271: “El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral”.

2272  “La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida humana. “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae” (CIC can. 1398), es decir, “de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito” (CIC can. 1314), en las condiciones previstas por el Derecho (cf CIC can. 1323-1324). Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad”

Pero frente a este crimen, autorizado por el Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo(ILE)-el nuevo nombre del aborto- al que acaba de adherir la Legislatura porteña, lo único que se animan a decir los burócratas eclesiales que fungen de pastores de la Ciudad de  Buenos Aires es que, “para las mujeres de los barrios más humildes se trata un drama existencial, personal y comunitario” y que “el protocolo ILE contradice las garantías constitucionales”. ¿Nada más señores obispos/burócratas?¿Es que el aborto pasó de ser un pecado mortal que clama al cielo a un “drama existencial, etc. etc.? ¿Y que más allá de contradecir las garantías constitucionales, a quien contradice es al mismo Dios Creador? ¿Ni tampoco advertirles a los legisladores sedicentemente católicos que les cabe la excomunión?

Señores obispos/burócratas Mario A. Poli, Joaquín Sucunza,  Enrique Eguía Seguí, Alejandro Giorgi, Ernesto Giobando , Juan Carlos Ares, José María Baliña, y Gustavo Carrara: ustedes son una vergüenza .