LA “LIBERACIÓN” TENDRÁ OTRO “MÁRTIR”: IGNACIO ELLACURÍA

1)Comunicado del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN)

“Los sacerdotes jesuitas, quienes fueron masacrados el 16 de noviembre de 1989 junto a dos colaboradoras dentro de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), contribuyeron a denunciar la represión y la injusticia que vivía el pueblo salvadoreño en ese momento, afirmó Alejandra Bonilla, secretaria adjunta de Memoria Histórica del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

La integrante de la Secretaría de Memoria Histórica del FMLN, manifestó que los mártires dejaron plasmadas sus ideas y análisis sobre la situación nacional de aquel entonces en diferentes libros, artículos e investigaciones que realizaron durante el tiempo que vivieron en el país.

Alejandro Benavides, historiador y también parte de la Secretaría de Memoria Histórica del FMLN, recordó que Ignacio Ellacuría en su artículo de opinión “A sus órdenes mi capital”, hace una crítica de cómo el gobierno en turno no tenía autonomía y estaba al servicio del gran capital.

“Ellos (los jesuitas) entienden que hay una lucha de clases, a veces nos quieren desarticular la lucha de clases a los obreros, a los proletarios pero ellos tienen claro que es una lucha de clase, la oligarquía se ve como una clase dominante, pero ellos comprenden eso y Ellacuría habla de eso en ese artículo, es una arremetida de lucha de clases en contra de los intereses del pueblo”, finalizó.

https://www.fmln.org.sv/index.php/noticias/noticias-fmln/3315-1811901

(El principal integrante del FMLN fue el Partido Comunista Salvadoreño. Actualmente el Frente se ha reciclado y participa de la vida política, hasta que las necesidades revolucionarias exijan otra cosa)

2)Una opinión del “mártir” sobre Fidel Castro y la revolución cubana

“Tras la toma de poder, Castro optó públicamente por la solución socialista. No hay actualmente sino dos opciones: la capitalista o la socialista, aunque cada una de ellas tenga subdivisiones. Elegir la solución socialista supuso entregarse de pies y manos a los socialistas soviéticos. Cuba es un país dependiente de la Unión Soviética económica, política y militarmente, como otros países latinoamericanos son dependientes de Estados Unidos económica, política y militarmente. Para entrar en este rumbo socialista contra la resistencia de los Estados Unidos, Cuba tuvo que someterse a grandes sacrificios. Pero estos sacrificios eran necesarios para la reconstrucción socialista del país. Estos sacrificios fueron para todo el pueblo que se sometió a una severa disciplina. Fueron también para quienes no aceptaron el nuevo régimen, sea porque en él perdían sus riquezas, sea porque con él perdían sus ideales. Todavía hoy hay 3000 presos políticos, después de veinte años, aunque van a ser liberados en estos días.

Pero estos grandes sacrificios tuvieron en el breve plazo de veinte años frutos espléndidos. Frutos espléndidos repartidos con bastante equidad a todos los ciudadanos cubanos”.

http://entreparentesis.org/fidel-castro-revolucion-cubana-ellacuria/

(Sobre el “mártir” Rutilio Grande ver http://catapulta.com.ar/?p=8898)

Notas catapúlticas

1)Uno de los discípulos preferidos del “mártir” fue Salvador  Samayoa, uno de los cabecillas del FMLN. https://elpais.com/diario/2009/11/16/paisvasco/1258404000_850215.html

2)“El jesuita Ignacio Ellacuría ha defendido, en una conferencia pronunciada en Bilbao sobre Violencia, sociedad e Iglesia en El Salvador, que la corriente conocida como teología de la liberación, de la que es considerado uno de sus principales representantes, distingue entre violencia revolucionaria, violencia bélica y terrorismo. Ellacuría considera que no cualquier uso de la fuerza es violencia en sentido estricto, independientemente de si al usarla se comete o no injusticia; y que el juicio del cristianismo ante la violencia no puede limitarse a la condena indiscriminada sin referencia a la situación concreta.

Los principios fundamentales sobre la violencia sostenidos por la teología de la liberación son, para el jesuita Ellacuría, la opción preferencial por los pobres; el rechazo, como actitud no cristiana, de la pasividad frente a la injusticia -especialmente «cuando ésta se expresa lisa y llanamente en el asesinato de decenas de miles de personas»-; el complementario esfuerzo por la conversión del injusto antes que por su eliminación física, y el compromiso en defensa de la vida, aun admitiendo que ese mismo principio lleve a considerar inevitable el recurso a la lucha armada.

Discípulo del teólogo Karl Rahner, y amigo y colaborador del filósofo donostiarra Xabier Zubiri, Ellacuría es considerado, junto con el también bilbaíno Jon Sobrino, uno de los principales impulsores de la corriente del cristianismo latinoamericano que, en particular a partir de las conferencias episcopales de Medellín y Puebla, fue conocida como teología de la liberación”.

https://elpais.com/diario/1984/04/16/sociedad/

3)“Ellacuría solía decir que un sistema injusto, que impida a los hombres vivir humanamente, es un sistema radicalmente violento. El sistema mismo es violento porque destruye la vida. Esta es la “violencia radical”, o dicho de un modo más simple, la “violencia primera”. Así lo escribía en 1986: “La violencia originaria es la injusticia estructural, la cual mantiene violentamente a través de estructuras económicas, sociales, políticas y culturales–a la mayor parte de la población en situación de permanente violación de sus derechos humanos

La violencia revolucionaria es, para Ellacuría y para los obispos reunidos en Medellín, una “violencia derivada” de la violencia radical”, una “violencia segunda”, consecuencia de la primera, que es la estructural: “a esta violencia [estructural, radical, primera], una vez cerrados los demás caminos, responde el pueblo organizado, el cual toma las armas y empuña la revolución para superar la injusticia estructural que lo oprime y la violencia que lo domina

https://www.cristianismeijusticia.net/sites/default/files/pdf/es86_0.pdf