BERGOGLIO IMPULSA EL COLAPSO (preanunciado por el Padre Meinvielle)

Se está gestando en la Iglesia una situación absolutamente inédita: su máxima autoridad la conduce hacia el colapso, para reemplazarla por la “Iglesia de la publicidad”, como la llamó el Padre Meinvelle en su último y fundamental  libro De la cábala al gnosticismo, (1972) donde anuncia:

El mundo del Anticristo se adelanta velozmente. Todo concurre a la unificación totalitaria del hijo de la perdición. De aquí también el éxito del progresismo. El cristianismo se seculariza o se ateíza.

Cómo se hayan de cumplir, en esta edad cabalística, las promesas de asistencia del Divino Espíritu a la Iglesia y cómo se haya de verificar el portae inferi non prevalebunt, las puertas del infierno no han de prevalecer, no cabe en la mente humana. Pero así como la Iglesia comenzó siendo una semilla pequeñísima y se hizo árbol y árbol frondoso, así puede reducirse en su frondosidad y tener una realidad mucha más modesta. Sabemos que el mysterium iniquitatis ya está obrando; pero no sabemos los límites de su poder.

Sin embargo, no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como «pusillus grex» por toda la tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar.

Un mismo Papa presidiría ambas Iglesias, que aparente y exteriormente no sería sino una. El Papa, con sus actitudes ambiguas, daría pie para mantener el equívoco. Porque, por una parte, profesando una doctrina intachable sería cabeza de la Iglesia de las Promesas. Por otra parte, produciendo hechos equívocos y aun reprobables, aparecería corno alentando la subversión y manteniendo la Iglesia gnóstica de la Publicidad”.

El texto es de medio siglo atrás y ciertamente muchas cosas más se podrían decir sobre los “hechos  equívocos y aun reprobables”-la escandalosa reunión de Asís convocada por Juan Pablo II, por ejemplo- pero Bergoglio los supera en toda la línea, llevado por su ambición y su soberbia, ocultándolas bajo la máscara de la falsa humildad y de la cínica invocación a la misericordia.

Porque lo que él quiere es ser el fundador de la “Iglesia de la publicidad” y para eso no trepida en alentar la subversión, sea a través del Tucho o de la sinodalidad.

Le convendría recordar entonces que de Dios nadie se burla.

Un comentario en “BERGOGLIO IMPULSA EL COLAPSO (preanunciado por el Padre Meinvielle)”

  1. Los que nos trajeron hasta aquí y los que nos advirtieron que no este no era el camino.
    Hoy algunos de los que nos trajeron hasta aquí, dan enmarañadas explicaciones para convencernos que hicieron lo correcto.

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