A CONFESIÓN DE UN JESUITA ESTÁ TODO DICHO

Nota de Jorge Costadoat

Este 2024, se cumplen 300 años del nacimiento de Kant y 60 del término del Concilio Vaticano II.

La relación de estos dos eventos es importante, pues la Iglesia, con el Concilio, especialmente, hace espacio a la Ilustración, que Kant representa, en el modo de entenderse a sí misma y su misión.

En su ensayo titulado “Qué es la Ilustración”, Kant se refiere al momento en que la humanidad comienza a pensar por sí misma. El filósofo se sirve del caso del sacerdote para explicar el fenómeno. Distingue entre el “uso privado de la razón”, es decir, cuando el ministro del culto debe explicar a los fieles lo que enseña su iglesia; y el “uso público de la razón”, a saber, cuando el mismo sacerdote debe explicar la fe de su iglesia en el foro público. En el primer caso, tiene la obligación de representar a las autoridades de su institución; en el segundo, debe someterse al escrutinio racional del común de los mortales y no puede pretender propagar creencias que nadie entiende.

¿Qué hay de esto hoy en la Iglesia Católica?

La Iglesia, hasta nuestros días incluso y en varias oportunidades, ha invocado la fe, la palabra bíblica de Dios, para contrarrestar el uso libre de pensar de sus contemporáneos y para condenar las novedades de la Modernidad. Galileo. La Revolución francesa. La democracia. Exclusiones a causa del género.

El Concilio constituye, en principio, la superación de esta actitud y de la ceguera eclesiástica a los avances de las ciencias naturales, sociales y políticas. En este acontecimiento, extraordinario en la historia de la Iglesia, esta establece un diálogo con la Modernidad.

El Vaticano II, entre otros muchos logros, enalteció el valor de la conciencia y de libertad, e hizo suya la historicidad del ser humano en la consecución de la verdad. Esta, desde entonces, no ha podido ser concebida como caída del cielo. El Concilio constató que, en virtud del uso libre de la razón, la Iglesia puede y debe progresar en el conocimiento de Cristo, lo cual ha implicado sacar las consecuencias de su fe en Dios para la vida real de los católicos en el presente.

El Vaticano II, como expresión de lo anterior, facilitó el surgimiento de iglesias regionales adultas. La Iglesia latinoamericana aprovechó la oportunidad. Hasta entonces había sido expuesta a la colonización religiosa europea y al infantilismo. Desde entonces ha intentado liberarse de la dependencia intelectual y eclesiástica respecto de la curia romana.

El caso es que la Iglesia del continente se sintió autorizada para mirar y pensar su propia realidad. Surgió la Teología de la liberación. Primera vez en su historia que la Iglesia de América Latina y el Caribe, en su conjunto, ha pensado por sí misma. La tensión con Roma ha sido máxima. La sede romana ha sancionado a sus representantes. Muchos de los teólogos(as) han sido intimidados, sancionados y excluidos de los centros de estudio. Por otra, la Sante Sede ha alineado los nombramientos episcopales mediante el miedo a salirse de la ortodoxia.

Juan Pablo II y el Cardenal Ratzinger, luego Benedicto XVI, recortaron las alas al catolicismo moderno latinoamericano. Inhibieron una evangelización a la altura de los tiempos. El Papa Francisco, en este contexto, puede ser llamado el “Papa de la libertad”. Su opción por una Iglesia de los pobres, en su mejor expresión, exige a los pobres mismos que piensen, que razonen, que saquen las consecuencias liberadoras de su fe, y entren en los templos con la frente en alto, como lo haría Kant.

https://www.religiondigital.org/cristianismo_en_construccion/Catolicismo-kantiano-latinoamericano-America-Liberacion-Papa_7_2669203058.html

Notas catapúlticas

1)Para Costadoat “nadie elije ser homosexual. Se llega a serlo por razones biológicas (carga genética) y/o por razones biográfica (la historia personal). La homosexualidad es una realidad pre-moral. Se es libre en cuanto al modo de vivir la homosexualidad, pero no en cuanto a serlo o no”. Incluso, para fundamentar mejor, se menciona una conclusión de la Organización mundial de la Salud entregada en 1990, que plantearía que la homosexualidad “no se trataría de una patología, sino de una variante de la sexualidad humana”.

2)En una carta enviada al Consejo de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), el Gran Canciller de esta casa de estudios y Arzobispo de Santiago, Cardenal Ricardo Ezzati, explicó las razones detrás de la no renovación del mandato canónico para enseñar del sacerdote jesuita y profesor P. Jorge Costadoat. El comunicado sostiene que «la trayectoria académica del profesor J. Costadoat, registra afirmaciones poco prudentes que desdibujaban la enseñanza magisterial de la Iglesia en diversos puntos centrales de la misma».

https://www.aciprensa.com/noticias/54864/cardenal-ezzati-cesa-a-jesuita-profesor-de-teologia-en-la-puc-por-desdibujar-ensenanza-de-la-iglesia