Jesús hizo de la mesa compartida un acto político y profético: ¿con quién comemos, cómo, dónde y cuándo lo hacemos, a quién invitamos, qué orden tienen las y los comensales..?
En los cinco años del movimiento, la Revuelta de Mujeres en la Iglesia no hemos parado de reivindicar una Iglesia en la que la igualdad y la dignidad de todas las personas sea la costumbre y se acabe con todo tipo de discriminación. Nos inspira y nos convoca Jesús de Nazaret, su Evangelio y las prácticas trasgresoras que él mismo tuvo en sus encuentros con las mujeres. Sentimos que, por coherencia evangélica, sus seguidoras y seguidores no podemos actuar de otro modo que caminando en justicia y logrando la plena igualdad