ELVERDADERO OBJETIVO DE FIGO

La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) se presenta como una institución científica dedicada a la salud materna. Sin embargo, un análisis más detallado revela que su verdadero objetivo es la promoción global del aborto, camuflada bajo una apariencia de neutralidad médica.

Un informe reciente del Instituto de Investigación de Población Iberoamericana, basado en el sitio web oficial de FIGO, describe cómo la organización opera en Latinoamérica, Europa y África con una agenda clara: promover el aborto en todos los países y garantizar el acceso sin restricciones. Tras su fachada científica, FIGO funciona como una plataforma de incidencia política al servicio de la industria del aborto.

FIGO reúne a sociedades nacionales de ginecología de más de 130 países. Su sitio web revela un enfoque casi exclusivo en el aborto, la formación de profesionales médicos, la eliminación de restricciones legales y el activismo político. Mientras millones de mujeres en todo el mundo padecen enfermedades de transmisión sexual, cáncer de cuello uterino y otros problemas ginecológicos, FIGO opta por canalizar sus recursos a la organización de foros, la publicación de directrices sobre el aborto y la financiación de campañas a favor del aborto.

La financiación es clave. Solo en octubre de 2024, USAID otorgó a FIGO 89 millones de dólares. La pregunta es: ¿qué ha hecho FIGO con todo ese dinero?

El informe muestra que FIGO colabora con gobiernos y sociedades médicas nacionales para impulsar la despenalización del aborto, especialmente en países con restricciones vigentes, como Perú, Colombia y Brasil. Sus estrategias incluyen la capacitación del personal sanitario y la distribución a gran escala de medicamentos abortivos, como el misoprostol y la mifepristona.

En Latinoamérica, FIGO colabora con sociedades médicas locales para ampliar las bases legales del aborto. En Argentina, Chile, Perú y México, la organización ha apoyado activamente reformas legislativas y capacitado a médicos en técnicas de aborto. En África, se ha centrado en capacitar a personal sanitario en zonas rurales, promover la venta sin supervisión de píldoras abortivas e incluso colaborar con profesionales de la medicina tradicional para ampliar el acceso. En Europa, su estrategia se centra en presionar a organismos internacionales, presionar a los gobiernos para que levanten las restricciones al aborto e impulsar su discurso en instituciones como la ONU y la OMS.

Quizás lo más alarmante sea la forma en que la FIGO protege a quienes practican abortos ilegales. Ha recomendado a los médicos que no denuncien estos procedimientos, ha promovido abortos autogestionados sin supervisión médica y ha abogado por la eliminación de las protecciones de conciencia para los profesionales de la salud.

Además, la FIGO ha defendido prácticas controvertidas de aborto tardío, como la inducción de la asistolia fetal, en la que se inyecta una sustancia directamente en el corazón del feto para causarle la muerte.

Lo que vemos no es una organización médica neutral, sino una entidad ideológica con la misión global de normalizar y ampliar el acceso al aborto. Su activismo no deja espacio para el debate ético o médico, ni para la consideración de perspectivas alternativas sobre la vida prenatal.

Dada esta realidad, es urgente que los gobiernos, los profesionales de la salud y la sociedad civil reconozcan la influencia de la FIGO en las políticas públicas y comiencen a evaluar críticamente el poder que ejerce sobre la legislación que impacta directamente la vida y la salud de las mujeres y los niños en todo el mundo. La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) se presenta como una institución científica dedicada a la salud materna. Sin embargo, un análisis más detallado revela que su verdadero objetivo es la promoción global del aborto, camuflada bajo una apariencia de neutralidad médica.

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