DESAZÓN Y TEMOR

Los nombramientos del obispo de Saint Gall, Beat Grogli, un progresista total, y de la secretaria del Dicasterio de los Obispos, la franciscana Merlettti -más mujerización de la Iglesia- me trajeron desazón e intranquilidad.

Ciertamente, no pretendo que, de buenas a primeras, León juegue la partida brava de enfrentar a las estructuras bergoglistas. Pero si su propósito es restaurar un Papado católico deberá hacerlo, tarde o temprano, y más temprano que tarde, siga el consejo de Don Nicolás Maquiavelo: las maldades deben hacerse de una sola vez, aunque en este caso se trate de bondades necesarias.

Además, entiendo que León debe hacer “buena letra”, para no alertar al enemigo interno, que se vale del campo minado dejado por su predecesor. Por otra parte, él no cuenta con estructura propia, mientras el bergoglismo tiene a su disposición las Conferencias Episcopales, los curiales como el psicópata sexual Tucho -tan sólo un ejemplo- y los obispos nombrados en sus respectivas diócesis, el menesteroso intelectual García Cuerva es otro ejemplo -dedicados mayormente a la política, obsesionados por “el resurgir de las derechas”, latiguillo usado por todo el aparato informativo mundial.

En síntesis, es una tarea harto difícil, necesitada del auxilio sobrenatural.

Un buen paso sería la restauración de la misa tradicional, largamente esperada por muchos fieles, especialmente los jóvenes.

Santo Padre: déjese ayudar y no olvide que la capacidad del modernismo para hacer el mal no tiene límites.